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Este camello cumple una importante misión: llevar libros a los niños en el desierto de Pakistán

El animal, ya apodado como una biblioteca andante, llega a los pueblos más recónditos con un cargamento de libros para los pequeños

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¡Un camello bibliotecario! Roshan lleva libros a los niños que estudian en su casa en Pakistán

Roshan

© Alif Laila Book Bus Society

La pandemia coronavirus obligó a que los colegios de todo el mundo tuvieran que echar el cierre. En Pakistán, cerraron al principio de la pandemia y 50 millones de alumnos fueron enviados a sus casas. Ahora, un año después de que estallara la pandemia, algunos han podido regresar pero muchos otros no y se enfrentan en muchas ocasiones a que viven en lugares muy apartados en donde no hay acceso a internet, lo que dificulta continuar con su educación.

Así que, para hacer frente a este contratiempo, una directora de un centro decidió poner en marcha el sistema del ‘camelloteca’. Un camello sería el encargado de llevar y repartir los libros a los niños de los pueblos del desierto para que puedan estudiar.

  

Roshan tiene la importante misión de llevar los libros y cuadernos a los pequeños a cuatro diferentes pueblos del distrito de Kech y que visita tres veces a las semanas, permaneciendo en cada uno de los lugares aproximadamente dos horas.

Los niños salen con alegría y expectación al ver su llegada y toman prestados los libros y una vez terminados los devuelven en al próxima visita de Roshan. “Estoy aprendiendo cosas nuevas de estos libros y leyendo historias, entendiendo historias con fotografías. Pero quiero leer más libros. Los libros están escritos en mi idioma nativo, el balochi, pero también en inglés y urdu. Queremos más libros, y también bibliotecas y escuelas”, dijo para ‘The Guardian’ Jawad Ali, de 10 años.

La idea surgió previamente en Etiopía y Mongolia y ahora esta directora en colaboración con las dos ONG Female Education Trust y Alif Laila Book Bus Society la han desarrollado en Pakistán. Espera que este proyecto siga dando sus frutos y puedan alcanzar otras zonas. Por ahora cuentan con otros dos camellos que también se han convertido en bibliotecas andantes y que van a otras partes rurales en las que llevan la cultura a los más pequeños.