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¡Caballitos de mar como testigos y con un cofre del tesoro! Así ha sido esta pedida de mano en Rías Baixas

El novio lo había organizado todo desde noviembre, pero se tuvo que ir aplazando por el estado del mar y por las medidas frente al COVID

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Rías Baixas

Adrián tenía organizada desde noviembre la original pedida de mano a Tamara bajo el agua

© Buceo Rías Baixas

Tamara iba a vivir una experiencia única el pasado domingo en una jornada de iniciación de buceo junto a su novio, Adrián. Lo que no se imaginaba ni por asomo era la sorpresa que le esperaba. Una vez en el fondo del mar de las Rías Baixas, en Galicia, encontró un cofre del tesoro. La joven creyó que se trataba de un simple atrezzo de la empresa que organizó la excursión y pasó de largo, de modo que tanto Adrián como los profesionales que los acompañaban se las tuvieron que ingeniar para lograr que lo abriera.

Tamara y Adrián
Una vez fuera del agua celebraron la pedida de mano de una manera más tradicional, brindando con una botella de champán ©Buceo Rías Baixas

Cuando por fin lo hizo, lo que encontró dentro tenía mucho más valor que el tesoro más preciado del mundo: una foto de la pareja y un cartel en el que se podía leer “¿te quieres casar conmigo?”. Como no podía ser menos, también había un anillo. La emoción de Tamara se aprecia claramente aún ataviada con las gafas y el equipo completo de buceo. Se lleva las manos a la cara como si intentase secarse las lágrimas y gesticula mucho. “No aguantaba, se mareaba de la emoción”, explica Adrián en La Voz de Galicia.

Con señas, le dice a Adrián que sí y acto seguido le abraza. Después le pide subir a la superficie. Ya arriba, sin el respirador ni las gafas, la pareja se da un emotivo beso y a ella se le puede ver una amplia sonrisa. Su ya prometido relata que lo tenía todo organizado desde noviembre: “Compré un cofre y poco a poco fui metiendo en su interior tres fotos nuestras plastificadas, una réplica de los anillos, un catalejo, una brújula y monedas simuladas de oro, plata y bronce”.

Sin embargo, la original pedida de mano tuvo que esperar, ya que el plan se canceló en varias ocasiones, bien por el estado del mar o bien por las medidas sanitarias frente a la pandemia. El momento que tanto tiempo llevaba esperando Adrián tuvo lugar el domingo. “El día fue perfecto, buceamos, vimos caballitos de mar, después llegó la pedida y al salir, nos esperaba una botella de champán con dos copas”.

La pareja ya tiene fijada la fecha de la boda. Será el próximo 26 de marzo, justo dentro de un año, tiempo más que suficiente para organizar todos los preparativos y celebrarlo con todos sus familiares y amigos. Teniendo en cuenta que la inusitada pedida de mano, a buen seguro que Tamara y Adrián tendrán una boda única y darán alguna que otra sorpresa a los invitados. El listón, eso sí, está muy alto.

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