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Estas mejores amigas se reencuentran 82 años después de haber sido separadas por el Holocausto

Betty y Ana vivían en Berlín y eran inseparables hasta que la Noche de los Cristales Rotos lo cambió todo

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Quedada de amigas por videollamada

Una trabajadora de la Fundación Shoah investigó la historia de ambas hasta que consiguió conectarlas

© GettyImages

Betty Grebenschikoff y Ana María Wahrenberg, ambas de 91 años, vivían en Berlín y eran inseparables en la década de 1930. Sin embargo, la Segunda Guerra Mundial y el Holocausto separaron a aquellas niñas que hoy, 82 años después de verse por última vez, se han reencontrado. Ellas lo describen como un milagro.

Se conocieron cuando tenían seis años y desde aquel momento pasaban todo el tiempo juntas asistiendo a clases de ballet, a la sinagoga o al colegio. No obstante las cosas comenzaron a complicarse para sus familias. Durante la Noche de los Cristales Rotos arrestaron al padre de Ana y esto provocó que cada una de sus familias hiciera planes para irse de Alemania: Wahrenberg terminó en Chile y Betty en Shanghái.

Primavera de 1939

La última vez que se vieron fue durante la primavera de 1939 cuando compartieron un último abrazo en el patio de su escuela. Las dos asumieron que la otra había muerto durante la guerra o en el Holocausto. Nada más lejos de la realidad: sus familias sobrevivieron, pero cambiaron de nombre y esto disolvió las pistas.

Quedada de amigas por videollamada
Ana y Betty se reencontraron a través de una videollamada de dos horas que tuvo lugar antes de Acción de Gracias ©GettyImages

A principios de los años cincuenta, Betty se estableció en Atlantic City (Nueva Jersey) con su marido y formaron una familia con sus cinco hijos. Ana se quedó en Santiago de Chile y tuvo dos vástagos. ¿Cómo consiguieron reencontrarse? Gracias a Ita Gordon, una trabajadora de la Fundación Shoah, una organización sin ánimo de lucro que recoge testimonios de supervivientes y testigos del Holocausto y otros genocidios.

Un reencuentro virtual

Ita se encontró con su historia y empezó a recopilar información. Todo comenzó en un seminario web en el que participó Ana y donde habló de su amiga: “Probablemente murió en la guerra, pero no estoy segura”. Comprobó si su historia estaba recogida en los archivos de la fundación y sabiendo que era de Alemania, buscó varias diferentes variaciones diferentes de su nombre: Annemarie Wahrenberg la llevó a un testimonio de 1997 dado por Betty. Sus detalles coincidían con muchos de los que había dado la ponente.

Con toda esta información armó su investigación que tuvo como colofón final el reencuentro de las dos amigas. Después de ponerse en contacto con sus familias pudo confirmar su amistad e hizo planes para que se reunieran a través de una videollamada antes del Día de Acción de Gracias. Cuando, finalmente, pudieron hablar, Ana y Betty pasaron dos horas poniéndose al día, presentando a sus familias y, sobre todo, brindando con champagne por la vida.