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Una abuela de 101 años envía su currículum en busca de trabajo para poder costearse sus caprichos

Con 70 años de experiencia laboral a sus espaldas, María Cardoso, natural de Sao Paulo, estaba decidida a echar una mano económicamente a su hija

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La anciana, que no sabe leer ni escribir, estaba dispuesta a volver a trabajar para poder pagarse sus gastos

© GettyImages

No estaba dispuesta a que nadie la mantuviera, ni siquiera a sus 101 años, por eso María Cardoso, natural de Sao Paulo, en Brasil, decidió buscar trabajo para poder costearse sus propios caprichos. Para ello pidió a su nieta que le redactara un currículum, pues ella no sabe leer ni escribir, y que lo entregara en la empresa donde trabajaba, por si acaso había un puesto adecuado para ella, y aunque esta anciana no era el perfil que estaban buscando, lo que le sucedió después jamás se lo hubiera imaginado.

Cuando el currículum llegó a manos de la responsable de recursos humanos de su nieta, ésta no podía creer lo que estaba viendo y decidió a compartir la historia en su cuenta de Facebook poniendo: “Doña María, de 101 años, es una mujer empoderada que le pidió a su bisnieta que me entregara un curriculum porque quiere trabajar para no depender de nadie para comprar sus vinos. Una lección de valentía, fuerza e independencia para todas nosotras!”

Tras esta publicación, María, que nació en 1919 y tiene una experiencia laboral de nada más de 70 años ejerciendo diferentes labores, se convirtió en viral y aunque no consiguió el puesto de trabajo, no se fue con las manos vacías. Además de lograr que la empresa le invitará a pasar un día con ellos, una vez se den por finalizadas las restricciones del coronavirus, varias empresas vinícolas se pusieron en contacto con ella para enviarles algunos vinos.

Pero esto no es todo, vista su gran repercusión y la enorme iniciativa de la anciana, una de las empresas se ha propuesto convertirla en una “influencer” catadora de vinos y la anciana ya cuenta con un perfil en Instagram en donde se le ve saboreando algunos de estos caldos. “Estoy feliz, me está dando valor. Me dan ganas de llorar” confesaba en un vídeo María, cuya única intención era poder echar una mano económicamente a su hija.