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Un peluquero hace realidad el sueño de esta humilde pareja: casarse tras dos décadas juntos

Cuando Rosalyn y Rommel se conocieron no tenían suficiente dinero para celebrar el enlace

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Una pareja celebrando su boda

Un peluquero de Filipinas ha pagado la boda de una pareja que vive junto a su negocio y no tenía dinero para ello

© GettyImages

No todas las parejas sueñan con tener una boda digna de un cuento de hadas, pero son muchas las que anhelan celebrar su amor junto a sus familias y amigos. Probablemente esa era la idea que tenían Rosalyn y Rommel cuando se conocieron y empezaron a salir hace más de 25 años. Sin embargo, la vida tenía otros planes para ellos y no pudieron pasar el altar. Algo que podrán hacer ahora gracias a la buena voluntad de un peluquero.

Rosalyn Ferrer tiene 50 años y Rommel Basco, 55. Desde hace muchos años, ambos viven en la provincia de Pampanga frente a la bahía de Manila (Filipinas) junto a sus seis hijos. Esta familia formada por ocho miembros se ha asentado en una pequeña choza que ocupa un terreno baldío y vacío.

La pareja se conoció hace algo más de dos décadas y en aquel momento no podían casarse porque no tenían el dinero suficiente para hacer frente a los gastos que supone un enlace y la celebración posterior. Su delicada situación les obligaba a invertir todo lo que ganaban en su familia… y lo cierto es que los ingresos no eran demasiado altos. Ellos mismos confiesan que estaban ocupados “en obtener suficiente dinero para comer todos los días”.

A finales de 2021

Mucho tiempo después se cruzó en sus vidas Richard Strandz, el dueño de una peluquería que está ubicada cerca de la casa de la pareja. Les conoció porque cada día era testigo de cómo Rosalyn y Rommel recolectaban plástico para venderlo obteniendo, así, dinero con el que compraban víveres para la familia. Supo su historia y sintió que tenía que hacer algo por ellos: “Me enteré de que los dos habían estado viviendo juntos durante más de dos décadas, pero no pueden pagar ni una pequeña boda”.

El peluquero explica que le conmovió su historia de amor y se puso manos a la obra: “Tengo unos amigos que tienen un negocio de suministros para bodas y pensé en sorprenderlos con un enlace íntimo y benéfico”. Y no solo eso: ha ayudado a la pareja con todos los documentos para obtener su licencia de matrimonio y financiará su boda en la iglesia, que esperan poder celebrar a finales de este año.

Hasta que llegue ese momento Rosalyn y Rommel han podido disfrutar de una sesión de fotos: a ella le han regalado su correspondiente vestido y a él un Barong Tagalog (un traje tradicional filipino). La flamante novia confesaba: “Una vez soñé con tener una boda por todo lo alto, pero eso fue cuando era una niña y se me olvidó hace mucho tiempo”. Su futuro marido, por su parte, quiso dar las gracias a Richard: “Nos sentimos bendecidos y agradecidos porque nunca tuvimos suficiente dinero para esto”.