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El piloto de avión reconvertido en repartidor de comida que derrocha optimismo: así se ha reinventado tras la pandemia

Echa de menos volar, pero disfruta recorriendo la ciudad escuchando música para llevar los pedidos

2 Minutos de lectura
Rusia

Las aerolíneas han descendido considerablemente su actividad desde el inicio de la pandemia

© GettyImages

Roman Savin es un joven piloto ruso que ha visto cómo su vida daba un giro de 180 grados a causa de la pandemia. Las restricciones de movilidad establecidas en todo el mundo han hecho mella especialmente en el sector turístico y, en concreto, en las aerolíneas, que operan un número de vuelos muy inferior al que era habitual. Savin solía volar una media de 90 a 100 horas al mes, que ahora han pasado a ser unas 140 horas en todo el año. Lejos de amedentrarse ante un futuro incierto, encara con tal optimismo su situación que su historia se ha hecho viral.

Volcado con su profesión de piloto, se las ha ingeniado para buscar empleos que le permitan volar cuando su compañía lo requiera con la ilusión puesta en continuar creciendo en su carrera cuando recuperemos una cierta normalidad. Por eso, entre semana trabaja como comercial en un taller de repuestos de aviación y los fines de semana, como repartidor de comida a domicilio.

A Roman se le ocurrió subir en sus redes sociales dos fotos suyas con el antes y el después: en la primera, de 2019, aparece vestido con su uniforme de piloto y en la segunda, de 2020, más informal, con la mochila de delivery, dispuesto a iniciar sus repartos. La idea despertó gran interés entre cientos de usuarios de las redes, a quienes les llamó la atención la juventud de alguien que se dedica a pilotar aviones (tiene 23 años), pero sobre todo, la alegría con la que afronta su cambio de vida.

 

Добрый вечер

Posted by Roman Savin on Monday, October 21, 2019

La nueva vida de Roman

Está encantado con el trabajo como repartidor. Como de lunes a viernes trabaja desde casa, lo que hace los fines de semana es una bocanada de aire fresco para él: “Puedes recorrer la ciudad, ver gente y escuchar tu música favorita mientras repartes comida”, explica en una entrevista en el portal Bored Panda. Aunque a la hora de postular a este empleo, lo que realmente le importó es que podría compaginarlo con la aerolínea, con la que ahora suele viajar una vez al mes. “Ser repartidor no conlleva obligaciones; no firmas un contrato, no tienes un horario. Si tienes tiempo, coges tu mochila y te vas a trabajar. ¿Estás cansado? Vete a casa y relájate”, comenta. “Esa fue la parte principal para mí a la hora de elegirlo, puesto que todavía vuelo de vez en cuando y mi horario es muy impredecible ahora mismo”.

 

Потому, потому что мы пилоты...

Posted by Roman Savin on Thursday, October 22, 2020

Optimista, pero con nostalgia

Mientras disfruta de esta época, a la que ve como algo temporal, sueña con recuperar su antigua rutina. “Me apasiona volar, por lo que mi parte favorita de mi trabajo es en realidad mi trabajo en sí”, dice al tiempo que confiesa que en sus ratos libres incluso iba a menudo a un pequeño aeródromo a pilotar una avioneta “solo por diversión”. También echa de menos viajar, ver mundo, vivir en hoteles y, como no... “¡divertirme con mis compañeros!“, asegura.