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La ejemplar historia de Alyssa: así es su vida sin una pierna y con cuatro dedos en las manos

Nació con hemimelia tibial paraxial, es decir, le falta una de las dos tibias

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Alyssa Cleland pudo crecer gracias a su prótesis

Alyssa nació con hemimelia tibial paraxial: le faltaba la tibia de su pierda derecha y se la tuvieron que amputar por encima de la rodilla

© GettyImages

Si hubiera que elegir una palabra para definir la historia de Alyssa Cleland sería superación. Esta joven ha demostrado ser todo un ejemplo de cómo hacer frente a la adversidad para ganar su particular batalla: nació sin una de sus tibias y con las manos deformadas. Y a pesar de las trabas que se ha encontrado en el camino ha logrado realizarse y alcanzar sus metas.

Hace 22 años, Alyssa vino al mundo en Ucrania con hemimelia tibial paraxial, es decir, le faltaba una de las dos tibias y, además, sus manos solo tenían cuatro dedos: las probabilidades de sufrir esta afección son una entre un millón. La consecuencia de ello es que tuvieron que amputarle la pierna derecha por encima de la rodilla.

Por lo que sabe, su madre era muy joven y, al parecer, no podía cuidar de ella. Alyssa terminó en un hospital de Ucrania, donde sus esperanzas de vida eran mínimas. Después de permanecer un año ingresada en el centro, logró reponerse y fue trasladada a un orfanato. Fue allí donde una familia de Estados Unidos la adoptó cuando aún era una niña: gracias a ellos accedió a unas prótesis que lleva desde que tenía solo cuatro años y que le ayudaron a desarrollar su crecimiento dentro de los parámetros habituales.

Malas experiencias

No obstante, Alyssa ha tenido varias experiencias negativas en el terreno personal debido a su discapacidad. Tal y como ha ido explicando en sus redes sociales se ha encontrado con gente que no ha sabido reaccionar ante su situación: “En mi baile de graduación de la escuela secundaria, pedí a un chico que me acompañase y aunque dijo que sí, me ignoró toda la noche: no se hizo fotos conmigo y tampoco cenamos o bailamos juntos”.

A partir de entonces fue cuando Alyssa decidió no iniciar ninguna relación en la que la otra persona no estuviera cómoda con su discapacidad. A pesar de su claridad, no encontraba el apoyo que necesitaba cuando las cosas se complicaban o tenía un mal día. Tal y como ella confiesa, su situación “tiene mucho que manejar” aunque esto no supuso ningún impedimento para seguir adelante con sus aficiones (entre las que está montar a caballo), sus estudios y su vida profesional.

Un trabajo que lo cambiaría todo

Así las cosas, consiguió un puesto como técnico CAD en una empresa donde conocería a la persona que lo cambiaría todo: Rick, el director financiero. Aunque se conocieron en la oficina, contactaron a través de una aplicación: él marcó como favorito su perfil sin darse cuenta de que en aquella fotografía aparecía su compañera de trabajo. Ella le mandó un mensaje y quedaron para almorzar con el objetivo de aclarar lo sucedido.

Ambos coincidieron que no era apropiado desde un punto de vista laboral y decidieron no complicar las cosas. Sin embargo, después de cuatro horas de charla se dieron cuenta de que tenían mucho más en común de lo que ellos pensaban. Seis semanas después de aquello, Rick cambió su empleo por otro… y, actualmente, la pareja lleva saliendo más de un año y ya viven juntos.