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El calvario surrealista de una mujer que lleva tres años intentando demostrar que está viva

Un tribunal dictó un auto con la muerte de Jeanne Pouchain sin comprobar la información

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Mujer preocupada

Jeanne Pouchain tiene 58 años y desde hace tres ha dejado de existir para la administración, la justicia o la sanidad

© GettyImages

Imagina que un buen día dejas de existir para la administración, la justicia o la sanidad y tu nombre desaparece de todos los registros públicos. Suena radical, pero a efectos prácticos estás muerto para ellos y probar lo contrario se puede convertir en una larga batalla. Esa es la historia de una mujer que lleva años intentando demostrar que está viva.

Jeanne Pouchain tiene 58 años, es de Francia y desde 2017 vive una situación surrealista: a efectos prácticos ha fallecido. Todo empezó en el año 2000 cuando trabajaba como directora de una empresa de limpieza que despidió a varios trabajadores que estaban bajo sus órdenes porque había diversos problemas económicos.

Cuatro años después de aquello la compañía fue condenada a pagar 14.000 euros en concepto de daños y perjuicios a una de las mujeres a las que habían cesado su contrato. Sin embargo, la empresa de limpieza nunca llegó a abonar la citada cifra y, en 2005, la exempleada decidió querellarse de forma personal contra la que había sido su jefa.

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Todo empezó con unos despidos que tuvieron lugar en la empresa donde trabajaba como directora ©GettyImages

Segundo intento

La justicia francesa desestimó su recurso, pero no se dio por vencida y en 2016 volvió a la carga a través del tribunal de apelaciones. Jeanne ignoró tanto la correspondencia judicial como las citaciones que le llegaron a casa: fue entonces cuando la demandante y su abogado alegaron que había fallecido.

La corte dictó el auto en el que figuraba la muerte de Pouchain sin confirmar la información que le habían proporcionado: el abogado de la exempleada la acusó de fingir su fallecimiento para intentar evitar el litigio. Además de darla por fallecida, la justicia ordenó a su esposo e hijo que pagaran la multa.

Todo está en el aire

En ese momento Jeanne Pouchain perdió todos sus derechos como ciudadana, pero no se quedó de brazos cruzados. Expuso su situación a un abogado que dio por hecho que se resolvería rápidamente porque contaba con un certificado médico en el que se demostraba que estaba viva. No fue así y desde 2007 no existe para la administración: su carnet de identidad, su permiso de conducir, el seguro médico o sus cuentas bancarias no son válidos.

En los últimos tres años su caso ha pasado por varios jueces y lejos de arrojar luz, la historia se ha vuelto aún más enrevesada. Su estado legal es confuso, ya que no está muerta, pero tampoco está viva para Francia. Su caso sigue en el aire y no saben hasta cuándo puede durar.

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