El árbol de Navidad del Rockefeller Center sorprende a todos con una tierna e inesperada visita

Dentro de las ramas se encontraron con un pequeño animal que había recorrido más de 200 kilómetros junto al abeto

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21 de Noviembre 2020 / 12:18 CET

Recorrió más de 300 kilómetros en el interior del abeto

El búho bebé recorrió los más de 300 kilómetros que separan Oneonta de Nueva York en un nido entre las ramas

© Ravensbeard Wildlife Center

Cada año, el árbol de Navidad que se coloca en el Rockefeller Center de Nueva York es el encargado de avisar que las fiestas más familiares están a la vuelta de la esquina. Ubicado en el centro de Manhattan se ha convertido en uno de esos símbolos navideños conocidos en todo el mundo. Y este año ha llegado con una tierna sorpresa en su interior.

No sólo los neoyorkinos visitan el árbol. Hasta que el coronavirus apareció, miles de personas de todos los lugares del mundo visitaban la ciudad para pasar la Navidad allí y Rockefeller Center era una parada indispensable. El abeto ha viajado hasta la Gran Manzana desde la localidad de Oneonta, situada en zona central del estado de Nueva York. Allí es donde Erik Fauze, jefe de jardinería del complejo, encontró el adecuado con la forma perfecta.

Recorrió más de 300 kilómetros en el interior del abeto
Los operarios encontraron al animal cuando comenzaron las tareas de instalación del abeto©Ravensbeard Wildlife Center

Un inesperado visitante

Con casi 23 metros de alto, entre sus ramas se coló un curioso visitante que viajó en el interior del árbol a lo largo de 320 kilómetros. Cuando los operarios lo estaban instalando descubrieron que había un nido y en su interior un búho bebé. Tras encontrarlo, se pusieron en contacto con el Centro de Vida Silvestre Ravensbeard para informarles y preguntarles si aceptaban a la pequeña ave rapaz.

Dicho y hecho. El hogar de animales refugiados acogió al búho y fueron ellos los que, a través de su cuenta de Facebook, informaron sobre el hallazgo y sobre la historia del animal al que han bautizado con el nombre de Rockefeller. Cuando llegó le hidrataron y le dieron de comer algunos ratones ya que al ser una cría era fundamental el acceso a los nutrientes necesarios para su adecuado crecimiento. Y es que según las pruebas que le hicieron, llevaba tres días sin comer ni beber. Una vez recuperado, le devolvieron a la naturaleza.

Recorrió más de 300 kilómetros en el interior del abeto
Fue trasladado a un centro de conservación donde le dieron de comer y beber para, después, ponerle en libertad©Ravensbeard Wildlife Center

El aspecto del abeto

Lo cierto es que estos días el árbol del Rockefeller Center ha sido noticia por más motivos que el búho bebé. Han sido muchos usuarios de las redes sociales los que han comentado el aspecto del abeto señalando que la forma de sus ramas es distinta a la imagen tradicional que todo el mundo tiene en mente. Otros han explicado que se debe al largo viaje por carretera y que con el paso de los días las ramas irán cogiendo su forma original.

Desde la cuenta del Rockefeller Center también se han pronunciado con humor: “Vaya, debe ser que todos tenéis muy buen aspecto después de pasar dos días en la carretera. Esperad a que me pongan las luces. Nos vemos el 2 de diciembre”.