Ella es Nala, la gatita que le cambió la vida a un intrépido viajero

Un atleta retirado planeaba viajar solo por el mundo y una simpática felina se unió a su plan inesperadamente

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12 de Octubre 2020 / 10:37 CEST

Cat looking at camera behind a fence

Nala, la gatita que fue adoptada por Dean Nicholson durante un viaje por el mundo que realizaba el atleta

© GettyImages

Dean Nicholson, un jugador retirado de rugby, de Edimburgo, Escocia, metió lo imprescindible en su mochila y se lanzó a viajar por el mundo en bicicleta, esperando poder vivir en solitario una serie de experiencias que le cambiarían la vida. Con lo que no contaba era encontrarse a mitad de la travesía a una gatita de rayas con hermosos ojos verdes que en cuanto lo vio, no se volvió a separar de él.

Dean, a sus 31 años, estaba ya cansado de lo que él consideraba una vida aburrida, así que sin dudarlo, acondicionó su bicicleta y la convirtió en el medio de transporte que lo llevaría a conocer infinidad de lugares. Su primera parada después de dejar Escocia fue Ámsterdam. De ahí pedaleó hasta Bélgica, pasó por Suiza, Italia y Grecia, donde subiría a un ferry que lo llevaría hasta Croacia.

De ahí llegó a Bosnia, país del que no saldría solo, ya que conocería a la pequeña gatita que se ha convertido en su fiel acompañante de aventuras. “Fue un día cualquiera. Estaba subiendo una gran colina, a punto de cruzar a Montenegro en la península balcánica, cuando escuché a un gatito maullar detrás de mí. Se escuchaba cómo me perseguía cuesta arriba, así que me detuve para cederle el paso, pero ella se detuvo también. Avancé y avanzó. Y así un par de intentos hasta que me di cuenta de que ya no se apartaría de mi lado, así que la subí en la parte delantera de mi bicicleta, la puse cómoda y arranqué hacia la siguiente ciudad”, ha detallado Dean en la BBC Radio de Escocia.

 

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Publicado por 1bike1world en Jueves, 10 de septiembre de 2020


Nada más llegar a su siguiente parada, el viajero buscó un hospital veterinario para que le ayudaran a descubrir si su nueva amiga portaba un chip de identificación, con la consciencia absoluta de que si así fuera, debería regresar unos cuantos kilómetros y llevarla de vuelta a su hogar. Una vez en el veterinario, se descubrió lo que en el fondo Nicholson estaba deseando: su compañera no tenía microchip. “Cuando nos dijeron que no había forma de identificar de dónde venía, se subió a mi hombro y se quedó dormida. Pensé: es todo. Se viene conmigo”, declaró.

El siguiente paso para poder seguir adelante con la aventura, era darle un nombre: Nala. Una vez bautizada, la inesperada compañera de viaje hizo que el plan original de llegar hasta Tailandia en tiempo récord cambiara por completo, ya que la velocidad se redujo y Dean comenzó a priorizar las necesidades de su nueva mascota. Antes de llegar a Austria, por ejemplo, realizaron muchas paradas previas porque el jugador de rugby había decidido detenerse cada vez que encontraba un lugar tranquilo para jugar y correr libremente con Nala.

Ya en Austria, el atleta, que ya llevaba recorridos más de 16.000 kilómetros, se percató que debía obtener un pasaporte de mascota para su gatita, de lo contrario no podría seguir recorriendo el mundo con ella, ya que había ciudades, que estaban dentro del itinerario, que solicitaban el documento. En Irán, por ejemplo, se les negó el paso a los hoteles, así que no se pudieron quedar ahí ni un día, situación que no los detuvo, ya que simplemente continuaron disfrutando de su recorrido. A donde quiera que llegaban, la gente los paraba para ver y acariciar a la gata, que llamaba la atención por lo dócil que era y lo tranquila que viajaba.

 

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Publicado por 1bike1world en Miércoles, 30 de septiembre de 2020


Además de disfrutar su maratoniano viaje por tierra, la felina estuvo en un teleférico y subió con su dueño a un kayak, así como otras muchas aventuras que los llevaron a ser la sensación en redes sociales, donde ya suman más de 837.000 seguidores. Ese crecimiento exponencial de fanáticos, alentó a Nicholson a publicar un libro con todo lo vivido al lado de su nueva amiga y a plantearse nuevas aventuras: “Pasaremos el invierno en Grecia y trabajaremos en algunos centros de animales (…) Terminaré otro viaje soñado, sentado en la playa con un coco y, por supuesto, con un gato”. Concluyó Dean su entrevista a la BBC.

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