Ella y Madge, la historia de dos amigas de 6 y 93 años que se conocieron por carta

La pequeña tuvo la iniciativa de escribir a la residencia de una localidad inglesa para hacer compañía a alguien

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28 de Septiembre 2020 / 18:10 CEST

Se escribe cartas con una niña de 6 años

Ella decidió escribir a la residencia Little Bramingham Farm y así es cómo conoció a Madge

© ITV News

Atrás quedaron los tiempos en los que escribíamos cartas a los amigos que se separaban de nosotros o a los familiares que no vivían en la misma ciudad. Hoy en día son pocos los que se siguen apostando por escribir unas líneas para mantener el contacto con su círculo más íntimo, pero existen. En Inglaterra hemos encontrado un bonito ejemplo que tiene como protagonistas a una anciana de 93 años y a una niña de seis.

La amistad no entiende de edad. Ella Hasselby-Davies vive en Bradford con su familia más cercana, pero algunos de sus parientes residen en Luton, una ciudad ubicada a 270 kilómetros de la suya. La pequeña tuvo una idea que quiso poner en práctica: escribir a alguien de la residencia que hay en la citada localidad. Y esa persona es Madge Weatherhead.

Se escribe cartas con una mujer de 93 años
La niña de seis años ha ayudado a que Madge se sienta acompañada y conectada con el exterior©ITV News

Sobrellevar la ausencia

La mujer vive en Little Bramingham Farm, una residencia de la organización benéfica Friends of the Elderly (Amigos de los Ancianos). A Madge le encantan los niños, pero la distancia le impide ver a sus nietos: viven en el extranjero y el coronavirus no les ha permitido viajar. Tal y como explica la directora de la residencia a ITV News, esa ausencia ha sido cubierta, en parte, por Ella: ‘Antes de la llegada del Covid-19 había muchos grupos con madres, alumnos de ballet… y Madge estaba siempre en ellos. Esto ha llenado ese hueco’.

La anciana, por su parte, aseguró que Ella le ha ayudado a sentirse acompañada y conectada con el exterior. Para Madge su pequeña amiga es ‘la niña más encantadora que existe, tengo todas sus cartas guardadas. Me hace un dibujo y yo le hago lo mismo a ella. Recibir estas cartas es muy gratificante y es todo un detalle que se moleste en escribirme’.