Así fue la persecución policial más lenta del mundo protagonizada por dos ancianos

Aunque su destino estaba a treinta kilómetros de su casa, se perdieron y se desorientaron durante varias horas

1 Minuto de lectura

18 de Septiembre 2020 / 16:15 CEST

Estuvieron conduciendo 15 horas

Los agentes recibieron un aviso para seguir a lo que parecía un conductor que había consumido alcohol

© North Yorkshire Police Roads Policing Group

Cuando se piensa en una persecución policial damos por hecho que habrá un coche de policía que perseguirá a toda velocidad a la persona que ha cometido una posible infracción o un delito. Sin embargo, en Reino Unido han vivido un seguimiento que no tiene los ingredientes típicos de estas escenas: las autoridades iban lentamente tras lo que creían que era un conductor borracho y al parar el vehículo se llevaron una sorpresa.

Al mando de ese coche que circulaba inusualmente despacio iban dos personas mayores que se habían perdido. El matrimonio, de 96 y 90 años, había salido de su casa por la mañana, poniendo rumbo a la localidad de Knaresborough. La distancia que debían recorrer hasta la tienda de caravanas que querían visitar era de 32 kilómetros, pero no tenían la ruta clara.

Estuvieron conduciendo 15 horas
La pareja circulaba a cuarenta kilómetros por hora cuando les dieron el alto©North Yorkshire Police Roads Policing Group

A 40 km/h

Ante la falta de información, giraron por la carretera equivocada y se perdieron. Intentaron volver, pero estuvieron quince horas conduciendo sin rumbo alguno hasta que las autoridades comenzaron a seguirles por un aviso que recibieron. Así lo explicaba la Policía de Yorkshire en sus redes sociales: “Nuestros oficiales acudieron a la llamada de un posible conductor ebrio que se desplazaba hacia Boroughbridge a 40 kilómetros por hora”.

Tras vivir lo que ellos definieron como “la persecución más lenta del mundo”, lograron dar el alto al vehículo en cuestión: se trataba de una persona que había consumido alcohol, sino de una pareja de ancianos “perdidos y desorientados”. Los agentes les acompañaron a casa, pero les recomendaron que no circulasen en esas condiciones por su “propia seguridad y por la de los demás”.