Peter Piot, el científico que ha luchado contra las enfermedades infecciosas, contagiado de coronavirus

A sus 71 años ha visto como su vida corría peligro tras dar positivo en Covid-19

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23 de Mayo 2020 / 10:52 CEST

Retrato del científico británico

Imagen del científico Peter Piot

© GettyImages

Peter Piot, a sus 71 años, es un reconocido científico que, después de haber trabajado durante más de cuatro décadas para poner freno a enfermedades infecciosas, ha visto cómo su vida corría peligro al contagiarse de coronavirus.

Se dio cuenta de su situación a mediados de marzo al tener fiebre y dolores de cabeza, dos de los síntomas del Covid-19. La prueba dio positivo y decidió autoaislarse en su casa. Nunca había estado seriamente enfermo y, según se recoge bbc.com, destacaba que “llevo una vida sana y camino con frecuencia… El único factor de riesgo es mi edad”.

Días después, al no remitir los síntomas, se hizo más pruebas que mostraron que padecía una neumonía severa. Se sentía agotado y el propio Peter reconocía que “nunca olvidaré esa sensación”.

Le ingresaron en un hospital durante una semana en la que compartió habitación con otros tres enfermos. Todos comprobaron cómo los días y las noches se les hacían muy solitarios porque ninguno tenía la fuerza suficiente como para hablar.

Cuando se le preguntaba por la ironía de haber enfermado por un virus, el científico belga, director de la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, decía que en ocasiones pensó que “me atraparon. He dedicado mi vida a combatir virus y finalmente ellos pueden vengarse. Durante una semana estuve en vilo… en el filo de lo que pudo haber sido el final”.

Al ser dado de alta, Peter quiso volver a casa en transporte público para ver el estado de la ciudad y cuando llegó a casa, reconoce que “lloré durante un largo rato”. Poco después tuvo que acudir otra vez al hospital por una recaída, sin necesidad de ser ingresado en esta ocasión, y aún sigue recibiendo tratamiento con corticoides.

De cara al futuro, Peter no muestra un escenario demasiado optimista porque cree que muchas personas que han salido adelante quedarán con problemas crónicos de riñón y corazón. Y tiene claro que sin vacuna contra el coronavirus no se volverá a vivir con normalidad. “La verdadera estrategia de salida de esta crisis es una vacuna que pueda ser distribuida en todo el mundo”, concluía.