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Una mujer lanza una botella al mar y recibe una respuesta… 41 años después

El mensaje llegó a la costa de los Países Bajos, pero la persona que lo encontró no contestó al momento y ahora lo ha hecho su hijo

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28 de Abril 2020 / 09:00 CEST

Lo ha hecho el hijo de la mujer que encontró el mensaje

Natalie lanzó la botella con una amiga cuanto eran adolescentes.

© Pixabay

Ya sea por la influencia de películas o series o por propia iniciativa, son muchas las personas que en un determinado momento de su vida lanzaron una botella al mar con un mensaje. La mayor parte de ellas no obtienen nunca una respuesta, pero, de vez en cuando, hay algunas de estas historias que llegan a buen puerto. Es lo que le ha sucedido a una británica que, 41 años después, recibió un mensaje de vuelta.

Corría el año 1979 cuando, con quince años, Natalie Smyth viajó junto a su amiga Nadine Warren hasta el cabo de Dungeness (Inglaterra) durante el mes de julio. Allí decidieron lanzar una botella al mar con un mensaje en su interior. Pedían a quien lo encontrase que les respondiera y para ello, facilitaron su dirección en Maidstone, la capital de la región de Kent.

Lo cierto es que su envío no tardó demasiado en llegar a tierra. Lo hizo en Westkapelle, una localidad del municipio holandés de Veere ubicada en la antigua isla de Walcheren (Países Bajos). Fue una mujer la que encontró la botella, pero no contestó a la misiva. La guardó y ahora, cuatro décadas después, ha sido su hijo el que la ha descubierto y ha decidido responder al mensaje.

Lo ha hecho el hijo de la mujer que encontró el mensaje
El mensaje no tardó en llegar a tierra, pero no hubo una respuesta instantánea.©Pixabay

Final feliz

Así pues, Roger Woldenberg escribió una carta a Natalie Smyth cumpliendo con la petición que hizo hace 41 años. La destinataria se sorprendió al recibir el envío, tanto es así que tuvo que hacer memoria para saber a qué se refería el remitente.

Después de tanto tiempo, tal y como ha confesado al Daily Mail, su iniciativa había caído en el olvido: “Recordé que Nadine y yo estábamos en una excursión a Dungeness con la clase de Geografía. Sí, tiramos botellas al mar, pero no me acuerdo si aquello fue parte del viaje para ver cómo se movían las corrientes o si sólo fue porque éramos rebeldes y lo quisimos hacer”. Sea como sea, la historia ha tenido un bonito final.

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