PROTAGONISTAS

La magnífica idea de Jennifer para pagar a los empleados de su restaurante durante la pandemia

La mujer solo tuvo que mirar a su alrededor para ver la solución a sus problemas económicos como consecuencia del coronavirus

por Tu otro diario /


Jennifer Knox es la propietaria del restaurante 'The Sand Bar', en Georgia, en el que se puede escuchar música en directo. Sería más apropiado decir que se “podía” porque ahora, dadas las circunstancias por la pandemia del Covid-19, está cerrado. En esta situación se encuentran todos los establecimientos y como consecuencia de llevar tantos días sin poder abrir, Jennifer empezaba a tener dificultades financieras.

La dueña de un restaurante paga a sus empleados con el dinero que sus clientes dejaban en las paredes

La imagen de los más de 3.000 dólares que consiguió recoger de las paredes (Jennifer Knox)

Hace poco, sentada en su local vacío le vino a la cabeza una idea para ayudar al personal que trabaja para ella y que ahora está desempleado. “Estábamos sentadas allí con las puertas cerradas y de repente pensé ‘Oh, Dios mío, hay dinero en las paredes y tenemos tiempo libre’”, contaba en declaraciones recogidas por edition.cnn.com., en referencia a la decoración del bar. “Tenemos que bajar este dinero”, añadía.

A lo largo de 15 años muchos de los clientes que acudían a ‘The Sand Bar’, dejaban billetes de un dólar con frases escritas. Los grapaban en paredes y techos. Jennifer, que trabajó como camarera en el local antes de hacerse con él y ahora lo lleva con su madre, explicaba que no podía quedarse sentada sin hacer nada. Decidió entonces que los quitaría de donde estaban para dárselos a sus empleados.

Durante tres días y medio un grupo de voluntarios le ayudaron a quitar las grapas y coger los billetes. Después de limpiarlos y contarlos la suma ascendió a un total de 3.714 dólares, unos 3.400 euros.

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Una cifra que creció cuando algunos clientes se enteraron de la iniciativa de Jennifer y también quisieron ayudar. En total consiguieron 4.104 dólares, que permitieron que cuatro camareros y dos músicos recibieran 600 dólares cada uno, unos 550 euros.

El plan de Jennifer es el de seguir pagando al personal de su local y espera poder abrir cuando esta situación termine. En ese momento el público verá que los billetes han sido sustituidos por una capa de pintura de colores brillantes. Mientras, Jennifer ya está pensando en ideas para que los clientes puedan seguir dejando sus huellas como hasta ahora.