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Una joven enseña el lenguaje de signos para concienciar durante la cuarentena y se vuelve viral

Holly se siente abrumada por la respuesta que ha tenido en la red y dice que “es fantástico tener tanta gente respaldándome”

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05 de Abril 2020 / 00:00 CEST

tema viral

La joven Holly muestra en su canal de YouTube lecciones para aprender el lenguaje de signos.

© Holly McConell

Holly McConell tiene 18 años y estudia en la universidad escocesa de Edimburgo para ser profesora. Sus padres tienen discapacidad auditiva por lo que desde pequeña conoce y utiliza el lenguaje de signos. Hace unos días decidió publicar videos en Facebook para enseñar a otras personas cómo utilizar este lenguaje para que no se viesen excluidos de actividades cotidianas. Así lo explicaba, en declaraciones recogidas por ‘Edinburg Live’: “mis padres son sordos y verlos excluidos de la vida normal tantas veces fue realmente difícil. En el hospital o con los médicos, cuando no hay un intérprete para ellos… o en los supermercados o comprando ropa, cuando los dependientes preguntan ’¿en qué puedo ayudarle?’… y mi madre pasa de largo porque, lógicamente, no puede escucharlos… los juicios que recibe porque la gente piensa que los ignora son terribles”.

Su propósito al difundir estos videos es el de crear conciencia de este lenguaje a aquellos que puedan estar interesados. Es una lengua que funciona de manera distinta al inglés porque las construcciones son diferentes e, incluso, algunas pequeñas palabras llegan a perderse. Aunque para ella es algo habitual porque, según explica, “fue mi primer idioma al crecer, muchas personas me han dicho que verlo es maravilloso”.

Otro objetivo para poner en marcha estos videos es el del coste porque las clases son caras. Por ejemplo, el nivel más básico, en el que se aprenden el alfabeto, los números o los saludos, y que es el que enseña en sus videos puede costar unas 200 libras, alrededor de 226 euros. Si se eleva el nivel el precio puede llegar a triplicarse. Para Holly lo importante es que el aprendizaje sea accesible y “si el precio es lo que impide que las personas aprendan, lo haré de manera gratuita”, asegura.

Su iniciativa ha tenido una notable respuesta en la red y cuenta con el apoyo de amigos, familiares y profesores. “Es realmente abrumador, no esperaba que tanta gente estuviese interesada”, decía Holly. Y concluía diciendo que se siente muy feliz de que la gente se haya involucrado, “es fantástico tener tanta gente respaldándome”.