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De niña de acogida a madre adoptiva: la historia de Jessica es todo un ejemplo

Después de acoger en su casa a seis niños, ahora ha decidido adoptarlos a todos. Está encantada de haberlo hecho y dice que su hogar es un caos, pero 'en el buen sentido'

por Tu otro diario /


Cuando Jessica Benzakein tenía 12 años fue entregada por su madre al sistema de acogida. Según se recoge en la revista "People", un trabajador social le advirtió entonces de que sería difícil para ella encontrar una familia que la adoptara debido a su edad. Por tanto, ahí permaneció durante seis años, hasta los 18, momento en el que se matriculó en la universidad. Un año, durante las vacaciones de Navidad, tuvo que alquilar una habitación mientras los demás estudiantes se marchaban a sus casas para pasarlas junto a sus familiares. “No tenía dónde ir”, aseguraba Jessica en declaraciones a "Today". Y reconocía que: “pagué por quedarme en una habitación del tamaño de un armario para invitados”.

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Cuatro de ellos, Will, Carter, Sidney y Buddy, son hermanos biológicos y tienen entre 8 y 17 años. Los otros dos, Kendrich y TJ, también son hermanos y tienen 6 y 4 años, respectivamente (Jessica Benzakein).

Con su exmarido tuvo dos hijos biológicos, Eli, de 14 años, y Brenna, de 9, pero decidió abrir su casa para acoger a niños que estaban pasando por una situación similar a la que ella había vivido. Fueron seis al mismo tiempo. Cuatro de ellos, Will, Carter, Sidney y Buddy, son hermanos biológicos y tienen entre 8 y 17 años. Los otros dos, Kendrich y TJ, también son hermanos y tienen 6 y 4 años, respectivamente. En un principio se iban a quedar con ella solo durante un fin de semana, pero con el paso del tiempo fueron convirtiéndose en una familia muy feliz que ha sido formalizada de manera oficial hace pocos días cuando Jessica los adoptó para convertirse en su tutor legal.

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Cuando era joven, Jessica vivió en acogida (Captura del vídeo de WTMJ-4).

Los ocho congeniaron muy bien desde el principio y ese ha sido uno de los motivos también para legalizar la situación. “Todo el mundo me dice qué afortunados son estos niños y qué bien hice", contaba. En la actualidad vive en una casa como la que soñó cuando era pequeña. En el salón hay una canasta de baloncesto y los viernes por la noche cenan pizza y ven una película. “Nos divertimos. Es un caos total en el buen sentido”, aseguraba. Y añadía que ahora todos ellos “tienen un lugar seguro donde pueden cometer errores, reír, bromear y burlarse unos de otros”. 

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