Fue rechazada en la universidad, así que creó su propio negocio y factura más de 1 millón de euros

Su sueño era estudiar moda pero el hecho de no ser aceptada en ninguna institución lo convirtió en una oportunidad para emprender

por Tu otro diario /


Kayleigh Graham, después de dejar el colegio, quiso estudiar moda pero no logró que ninguna universidad la aceptase. Ella misma lo explicaba en declaraciones a 'Daily Mail': “la moda es un campo competitivo y no ingresé en ninguna de las que pedí… me sentí molesta durante un tiempo pero más tarde lo convertí en una oportunidad para lograr experiencia haciendo prácticas”. Se fue a vivir a Londres, es de Brighton, y trabajó llevando las redes sociales de una empresa de zapatos. Después estuvo en otras y se dio cuenta de que en el mercado había hueco para crear cepillos de pelo, bolsos y objetos de maquillaje utilizando nuevas tendencias.

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Kayleigh Graham factura más de 1.1 millones de euros (Kayleigh Graham).

En 2015 realizó sus primeros diseños y los vendió a través de Amazon. Creó la marca Lily England. Tanto ella como su marido tuvieron que dejar sus respectivos trabajos para ponerse al frente de la empresa que fue creciendo con rapidez. Explica que tiene muy en cuenta lo que aparece en las redes sociales porque ahí es donde encuentra comentarios sobre cuáles son los gustos del público. “Esto me ha ayudado a poner siempre a los clientes en el centro de lo que hacemos”, añade. 

Suele mejorar productos que ya existen tras ver qué dicen los clientes. Su primer producto fue un cepillo desenredante al que le añadió un mango y se convirtió en todo un éxito. En la actualidad factura más de 1.1 millones de euros. Kayleigh fue madre hace cuatro meses y ha conseguido adaptar sus horarios para seguir  atendiendo el negocio. Trabaja desde casa, en “una oficina en nuestro jardín”, dice.

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La joven empresaria vende cepillos, bolsos y otros objetos de belleza (Kayleigh Graham).

Pretende que en el futuro pueda llegar a abastecer a minoristas, pero por ahora venden directamente a los clientes. Y reconoce que en este tiempo “contratar personal y administrar un equipo ha sido mi mayor desafío”. Cuando se le pregunta sobre si puede sacar alguna conclusión de su experiencia contesta diciendo que “la mayor lección que aprendí es creer en mí misma”.