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Clara ascendió casi 5 kilómetros vestida de novia para casarse con el amor de su vida

Los parajes de los montes Apalaches han tenido mucho significado en la vida de esta pareja. Con su vestido hecho por ella misma tardó 3 horas en subir a un monolito junto a un grupo de 15 personas

por Tu otro diario /


Looking Glass Rock es un monolito situado en las montañas que se encuentran en Carolina del Norte, Estados Unidos. Hasta allí ascendieron Clara y Ryan Orland.

Y lo hicieron después de recorrer 4,8 kilómetros vestidos con sus trajes de lujo. Decidieron que este lugar, ubicado en los montes Apalaches, era el mejor para casarse.

Boda en las alturas

(Clara Orland/Facebook)

 

Estos parajes habían tenido siempre un significado especial en la vida de esta pareja. "Ryan me llevó a Pisgah Forest -un lugar con cascadas que visitan numerosos senderistas- pocas semanas después de que empezáramos a salir", decía Clara en declaraciones recogidas por ABC News. "Me hizo la proposición en Moore Cove Trail -una zona también apropiada para hacer senderismo-. Es un lugar al que vamos de camping todos los años", añadía.

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Clara decidió hacer su propio vestido de novia. Tardó cuatro meses en acabarlo y le costó menos de 95 euros. Contaba que empezó a confeccionarlo hace unos cinco años y cuando se puso a buscar trajes para la boda no le gustaba lo que iba viendo. A principios del año pasado creyó que lo mejor sería hacerlo ella misma. “He intentado un par de cosas, antes del patrón con el que he terminado”, apuntaba.

La ascensión al monolito la hicieron alrededor de 15 personas incluyendo a Clara y Ryan. Querían escuchar el ‘sí, quiero’ de ambos desde este paraje tan espectacular.

Boda en las alturas novios

(Clara Orland/Facebook)

 

En un principio “iba a ser un grupo más pequeño porque teníamos asumido que no mucha gente querría subir, pero nos equivocamos”, decía Clara, que añadía que “la caminata duró unas tres horas”.

Más tarde, todos ellos cenaron juntos en la localidad de Boone. Alquilaron una cabaña para disfrutar del fin de semana y celebrar la boda. La novia afirmaba que no habría cambiado nada y resaltaba que fue increíble y que había merecido la pena.

Un emotivo día que, sin duda, recordarán todos los presentes por la singularidad del lugar elegido por Clara y Ryan.