Bill ha logrado que su humilde autobús sea todo un cuento de Navidad

Ha tardado más de 15 horas en decorarlo pero todo ese tiempo invertido merece la pena al ver las caras de asombro de todos los pasajeros al subirse en él

por Tu otro diario /


Luces de todos los colores, música, un muñeco de Santa Claus, dulces y más dulces. Así va un autobús en estos días por las calles de la ciudad de Pittsburgh, en Estados Unidos.

Su conductor, Bill Sanfilippo, ha decorado este vehículo de la Autoridad Portuaria, en el condado de Allegheny, convirtiéndolo en toda una atracción navideña. Es conocido como el hombre de los dulces porque “solía traer una gran cubo de caramelos, lo colgaba y todo el mundo los comía en mis rutas”, cuenta Sanfilippo en declaraciones recogidas por la emisora local de CBS.

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Ha conseguido que en Navidad su autobús sea el país de las maravillas (KDKA)

Lleva una década como conductor y le encanta la Navidad. Siempre decora su autobús pero en esta ocasión ha puesto más luces y adornos que nunca. Le gusta tanto que durante meses va mirando qué le puede servir en tiendas, mercadillos y grandes almacenes.

GALERÍA: Bill se quedó hasta las dos de la mañana decorando el vehículo

Este año, el sábado después del Día de Acción de Gracias, cargó la camioneta de su hermano con todas las decoraciones y se fue al aparcamiento donde estaba su autobús. Hasta las 2 de la mañana estuvo poniendo lo que llevaba: las fotos, las figuras, las medias, un muñeco de nieve haciendo pompas de jabón, un tren pequeño circulando… incluso hasta una chimenea falsa. Tardó más de quince horas en acabar la tarea.

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Aunque le supone mucho trabajo lo da por bien empleado. “Ocurren muchas cosas malas en el mundo, así que si se meten en el espíritu… se desvían de todo lo malo… así es como lo veo, es solo una vez al año, espero que lo celebren”, comenta orgulloso de su labor.

Sanfilippo asegura que su idea es que esta tradición continúe en el futuro y de hecho ya está pensando en qué objetos va a incorporar a su autobús en la próxima Navidad.

Mientras, su propósito de alegrar a quienes se suben con él lo está consiguiendo. Hace unos días, un pasajero aseguraba que había tenido un día complicado en el trabajo, pero que después de montarse en el autobús y hacer fotos con el móvil para su hijo de 7 años se encontraba mucho mejor.

Con su entrañable y dispuesta actitud logra que la Navidad sea especial para muchas personas. ¡Todo un ejemplo!