1. home
  2. /Economía

De la ruina a ser uno de los hombres más ricos del mundo: Strive Masiyiwa, el ‘Bill Gates africano’

Durante la pandemia, ha destinado gran parte de su fortuna a comprar millones de dosis de la vacuna para repartirlas en África

3 Minutos de lectura
Empresario

Strive Masiyiwa (en la imagen, junto a su mujer, Tsitsi) posee una fortuna de más de 2.400 millones de euros

© GettyImages

Strive Masiyiwa posee una fortuna de 2.800 millones de dólares (2.454 millones de euros), según Forbes, motivo por el que es conocido como ‘el Bill Gates de África’. Y no es para menos, puesto que es el hombre más rico de todo el continente, en el que nació y en el que fundó la empresa que lo haría multimillonario, Econet. Ahora está afincado en Londres y forma parte de la ejecutiva de Netflix y de Unilever. Vive en una impresionante mansión en la capital británica junto a su mujer y a sus seis hijos, con los que pasa gran parte del año en Nueva York, donde posee lujosos apartamentos ubicados en las zonas más exclusivas de la ciudad.

Empresarios
Masiyiwa se ha unido a la junta de la Fundación de Bill Gates tras la marcha de Melinda, junto a la que aparece en la imagen en un evento de 2017 ©Strive Masiyiwa

Masiyiwa nació en la antigua Rodesia (hoy Zimbabue), en el seno de una familia acomodada, pero con un patrimonio que no se asemeja ni por asomo al que ha logrado labrarse por sí mismo. Siendo aún un niño, se vio obligado a huir de su país con sus padres a causa de los disturbios provocados por la declaración de independencia de la antigua colonia británica. Se trasladaron a Zambia y, cuando el pequeño Strive cumplió los 12 años, a Reino Unido.

Allí estudió Secundaria en un colegio privado de Escocia y, después, Ingeniería en la Universidad de Gales. Dio sus primeros pasos laborales trabajando en la industria informática en Cambridge, pero Masiyiwa tenía miras mucho más altas. Regresó a Zimbabue en 1984 y consiguió empleo en el sector de las telecomunicaciones, gracias a lo que supo ver la gran oportunidad que se presentaría unos años más tarde.

Corría el año 1998 y la telefonía móvil empezaba a crecer con fuerza en Occidente, mientras que en África, “el 70 por ciento de la población no había escuchado en su vida un tono de llamada”, como él mismo explicaría mucho después en la revista Forbes. Por eso inició los trámites para obtener una licencia para una operadora móvil, pero el entonces presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, se la denegó.

Aquello no iba a impedir que Strive Masiyiwa alcanzara su objetivo, así que acudió a las más altas instancias judiciales del país. El litigio duró cinco largos años que le llevaron a la ruina y a punto estuvo de declararse en bancarrota, pero la justicia acabó dándole la razón. Pudo por fin lanzar su red de telefonía móvil, Econet Wireless Zimbabwe, que hoy es la segunda más grande y que opera, además de en África, en Europa, en América del Sur y en gran parte de Asia.

Strive Masiyiwa
Tras estar a punto de declararse en bancarrota, Masiyiwa logró hacer fortuna tras lanzar una red de telefonía móvil en Zimbabue ©GettyImages

En 2010, ya con una gran fortuna a sus espaldas, regresó a Londres, donde vive desde entonces en una mansión de 24 millones de libras (más de 28 millones de euros), con 24 habitaciones y 15 acres de terreno. Cuando quiere desconectar, pasa los fines de semana en otra inmensa propiedad de casi 3 millones de euros en el campo, cerca de Surrey, si bien también es fácil verlo en alguna de las numerosas librerías londinenses, donde le encanta ‘perderse’.

Masiyiwa es un millonario hecho a sí mismo que también está volcado en revertir sus beneficios a la sociedad. Por eso creó, junto a su mujer, Tsitsi, la Fundación Higherlife, a través de la cual paga la educación de unos 40.000 niños huérfanos o de familias con bajos ingresos en Zimbabue, Sudáfrica, Burundi y Lesotho y, durante los últimos 20 años, ha proporcionado becas a más de 250.000 jóvenes africanos.

Pero si hay algo por lo que está siendo especialmente reconocido es por repartir millones de dosis de las vacunas contra el Covid en África, donde hay un acceso a las mismas limitado. Implicado completamente en la filantropía, forma parte de la junta de la Fundación Bill Gates desde enero, tras la marcha de Melinda Gates.