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Así es el S-81 Isaac Peral, el submarino que ha colocado a España en la élite de la industria naval

Amadrinado por la princesa Leonor este jueves, el buque se entregará a la Armada en 2023

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Submarino español

El Isacc Peral ha generado 7.000 empleos anules y ha necesitado 26 millones de horas de trabajo: 20 dedicadas a la producción y 6 a la ingeniería

© GettyImages

Alemania, China, Corea del Sur, Estados Unidos, Francia, Japón, Reino Unido, Rusia y Suecia eran, hasta ahora, los únicos nueve países capaces de diseñar, desarrollar y construir un submarino. Un club al que ahora se une España con el S-81 Isaac Peral, en el que se empezó a trabajar hace 17 años. Su bautismo (casi de obligado cumplimiento en toda embarcación), ha tenido lugar este jueves de la mano de la princesa Leonor, pero no será hasta 2023 cuando culmine el proyecto. Así es este navío.

Navantia ha sido la encargada de dar forma al S-81 para la Armada en lo que ya se ha clasificado como un hito para la industria naval española. No es para menos. Aunque se trate de un buque, llevar a cabo una obra de tal magnitud se parece más a construir una nave espacial que a un barco: ha llevado 20 millones de horas dedicadas a la producción y 6 millones a la ingeniería.

Submarino español
Su primera puesta en marcha está programada para principios de 2022 y su entrega definitiva se producirá en 2023 ©GettyImages

Quince días bajo el agua

El camino de este submarino tipo S-80 no ha sido fácil. Ocho años después de que arrancase el proyecto, en 2012, tuvieron que echar el freno de mano por un problema de pesos. Para solucionarlo pidieron ayuda a la US Navy y a General Dynamics: el replanteamiento fue integral. Cuatro años después, el nuevo diseño recibió luz verde: ahora tenía una eslora de 80,8 metros (y 7,3 metros de diámetro) y más autonomía de desplazamiento.

El techo de gasto se fijó en 2018 en 3.907 millones de euros con los que dieron forma al S-81. Un submarino que cuenta con un sistema de combate integrado con todos los sensores y armas necesarias para responder ante una amenaza y que, por ejemplo, lleva sesenta kilómetros de cables. Puede bajar a centenares de metros, lanzar misiles a tierra y permanecer bajo el agua quince días.

Esta autonomía se ha conseguido gracias a un sistema de propulsión independiente de la atmósfera (AIP) que les permite obtener agua y electricidad a cualquier profundidad. Algo que es posible gracias a una pila combustible que combina hidrógeno y el oxígeno. Este submarino español tendrá 32 marinos al frente.

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Puede bajar a centenares de metros, lanzar misiles a tierra y permanecer bajo el agua quince días ©GettyImages

Pruebas de puerto y de mar

El siguiente paso del S-81 Isaac Peral es una mudanza: dejará el astillero de Navantia para trasladarse hasta el mar mediante un dique inundable. Cuando esté en el agua podrán llevar a cabo las pruebas de puerto y las de mar con navegación en superficie e inmersión hasta su cota máxima. Su primera puesta en marcha está programada para principios de 2022 y su entrega definitiva se producirá en 2023.

Navantia ha calculado que este submarino supondrá un impacto de 250 millones de euros en el PIB español y, además, ha apuntado que por cada euro directo generan, adicionalmente, 1,4 euros en la economía española. No en vano, once comunidades autónomas han participado en el proceso a través de más de cien empresas creando 7.000 empleos anuales directos e indirectos.