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La resurrección de un pueblo español tras la pandemia de la que hablan hasta en Estados Unidos

Sus habitantes temían que llegara a desaparecer en pocos años, pero los cambios sociales a raíz del coronavirus le han hecho revivir

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Cataluña

Gósol, en el Pirineo catalán, revive gracias a las familias que se han traslado allí tras la pandemia

© Wikimedia Commons / I, Pere prlpz

Las consecuencias de la pandemia a nivel mundial son muchas y muy diversas. Por supuesto, la primera de ellas es el ingente número de personas fallecidas a causa de la COVID-19, que ya supera el millón y medio en todo el mundo. Los confinamientos y las medidas de seguridad para evitar contagios han conllevado también importantes cambios sociales, como la destrucción de empleo y la consecuente crisis económica, pero junto a ellos, nuevas circunstancias que pueden ayudar a mejorar la vida de muchos ciudadanos. Entre ellas, el regreso a zonas rurales.

Gósol, un pequeño pueblo del Pirineo catalán, es un claro ejemplo de eso. Y su caso es tan representativo que se ha hecho eco de él The New York Times. Con 140 habitantes y con tan solo cinco alumnos en la escuela, muchos veían muy clara su desaparición a medio plazo. Tanto es así que el alcalde, Lluís Campmajó, comenzó a prodigarse en programas de televisión los años anteriores a la irrupción del coronavirus, animando a los españoles a trasladarse al municipio. Recibieron infinidad de visitas gracias a la repercusión en los medios de comunicación, pero solo un par de familias se atrevieron a dar el paso de mudarse.

De repente, en marzo del año pasado irrumpió el coronavirus en nuestras vidas y todo cambió. Millones de ciudadanos (no solo de España, sino del mundo entero) encerrados en sus casas, sin poder salir a la calle. El teletrabajo se hizo una realidad para un amplio porcentaje de población y, con él, en medio de esta extraña situación, muchos se han replanteado sus vidas. ¿Por qué no salir de la ciudad y vivir en una casa con jardín? ¿Por qué no volver al pueblo?

Lérida
Con más habitantes y más niños en Santa Margarida, la escuela del pueblo, Gósol ve un nuevo horizonte©Ajuntament de Gósol

Tras el duro confinamiento de marzo y la posterior desescalada, unas 20 ó 30 personas decidieron dar un cambio de 180 grados a su estilo vital y se marcharon a vivir a Gósol. A pesar de la tragedia del COVID, en el pueblo hay ahora un atisbo de esperanza, entre otras cosas porque la mayoría de quienes se han mudado allí son jóvenes y algunos tienen hijos. Gracias a eso, la escuela sigue en pie. “Si no fuera por el COVID la escuela se hubiera cerrado”, asegura Tomás Puig, un cartero jubilado de Gósol, al prestigioso periódico estadounidense. “Si se cierra la escuela, se cierra el pueblo”, dice tajante.

Dos de los niños que ahora van a la escuela de Gósol son los hijos de María Otero. Tienen seis y siete años y el trabajo de su madre, que es diseñadora gráfica, se puede hacer en remoto, por lo que ella y su padre decidieron mudarse allí, a la casa de los abuelos maternos, a la que solían acudir solo en verano. Hasta junio, cuando terminó el curso escolar, vivían en Barcelona; ahora viven en un entorno rural, al aire libre, junto a la granja de la familia.

Cataluña
Muchos de sus habitantes estaban convencidos de que Gósol estaba abocado a desaparecer antes de la irrupción de la pandemia©Ajuntament de Gósol

La misma decisión, la de ir al pueblo a vivir con sus hijos, la tomó Gabriela Calvar, madre soltera de dos niños que se vio obligada a buscar una nueva salida profesional tras el cierre del bar que regentaba en Castelldefels (Barcelona). Supo que el dueño de la tienda de abastos vendía el negocio y no se lo pensó dos veces. Con la compra, no solo se aseguró el pago de sus facturas, sino que ayudó también al propietario anterior que, por fin, con 90 años, ha podido jubilarse.

El que Gósol es uno de los cientos de municipios de toda España que están viendo cómo sus calles vuelven a llenarse de vida gracias al teletrabajo y a las nuevas necesidades surgidas tras el confinamiento. ¿Dónde conseguir una buena casa con jardín y en plena naturaleza a buen precio? No hay duda, en el pueblo. Y así, con una pandemia que lo ha puesto todo patas arriba, la España vacía se está llenado.

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