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John Cronin, el chico con síndrome de Down que se ha hecho millonario vendiendo sus locos calcetines

Cuando terminó el colegio, las salidas profesionales que encontró no despertaron su interés así que montó su propia empresa

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John’s Crazy Socks

Los calcetines de John Cronin se caracterizan por brindar un trato al cliente único: los paquetes llegan con dulces, una nota de agradecimiento… y en persona

© John’s Crazy Socks

John Cronin tiene 22 años y una empresa multimillonaria de calcetines que fundó en 2016 junto a su padre. John’s Crazy Socks tiene su sede en un pequeño almacén ubicado en la localidad de Melville (Nueva York) y es allí donde los sueños de su dueño se han hecho realidad: “Tengo Síndrome de Down, pero no me detiene”.

Este trastorno genético fue, precisamente, su fuente de inspiración. John estaba en el último año de colegio y era momento de decidir qué quería hacer después de graduarse. A diferencia de sus compañeros de clase, sus opciones eran algo limitadas: las trayectorias profesionales disponibles para él no despertaron su interés.

Tenía claro que quería hacer negocios con su padre Mark así que ambos se pusieron manos a la obra. Su primer proyecto pasaba por montar un ‘foodtruck’, pero ninguno tenía suficientes conocimientos de cocina así que siguieron con su lluvia de ideas hasta que el Día Mundial del Síndrome de Down les dio la clave. Tiene lugar el 21 de marzo y la gente lo celebra usando calcetines (tienen una forma similar a la de los cromosomas) de colores diferentes.

Unos calcetines para el 21 de marzo

John y su padre estuvieron buscando unos que celebraran específicamente ese día, pero no encontraron ninguno… y los crearon ellos mismos: de color morado, con corazones y ’21-3’, la fecha antes señalada. En aquel momento, Mark estaba buscando trabajo porque el bufete de abogados para el que trabajaba había cerrado recientemente así que se lanzó a la piscina con su hijo.

Al principio no hicieron ningún plan de negocio y tampoco investigaron demasiado. Con una inversión inicial de 1.700 euros comenzaron a elegir calcetines juntos para ver cómo respondía la gente. El primer día recibieron 42 pedidos y en lugar de mandarlos de forma tradicional, John los envolvió en papel de seda, los metió en una caja roja junto a unos dulces, añadió una nota de agradecimiento y los entregó en mano.

  

Rostros conocidos

Su entusiasmo y el énfasis que puso en el servicio a sus clientes brindándoles una experiencia de calidad no pasaron desapercibidos. En el primer mes, registraron 452 pedidos y sus ingresos alcanzaron los 10.700 euros. Un año después de aquello, en 2017, tuvieron más de 42.000 compras por un valor de 1,4 millones de euros. Y desde entonces no han parado de crecer: entre sus clientes más ilustres está George H. W. Bush o Eva Longoria.

En la actualidad, John’s Crazy Socks es un negocio multimillonario que ofrece calcetines de más de 20 proveedores diferentes que ofrecen más de 2.000 diseños diferentes. Los calcetines más exitosos son los que ellos mismos diseñan y aquellos que donan una parte del importe a diferentes causas como la suya. Y es que la empresa tienen presente las dificultades a las que se enfrentan las personas con síndrome de Down: por ello, de los 35 puestos de trabajo que John ha creado, 18 están ocupados por personas con diferentes habilidades.