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La inspiradora historia del ‘rey de los donuts’, el hombre que logró tenerlo todo y lo perdió

Ted Ngoy perdió el imperio que había tardado 10 años en construir

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Donuts

Ted Ngoy fue conserje de una iglesia, vendedor y auxiliar en una gasolinera antes de ser millonario

© GettyImages

Ted Ngoy, de 78 años, es un hombre cuya historia de emprendedurismo y fortaleza ha inspirado a muchos. Ngoy, originario de Camboya, tuvo que huir del país asiático a causa de una guerra civil que estalló en 1970, situación que llevó a él y a su familia a convertirse en refugiados en California, Estados Unidos. Fue entonces cuando Ted, con la ayuda de su esposa e hijos, comenzó a labrarse un camino lleno de éxitos y de mucha riqueza, la cual terminó perdiendo a causa del juego.

Tras vender todo lo que tenían y trasladarse a los Estados Unidos en 1975, los Ngoy permanecieron durante varias semanas en un campo de refugiados hasta que finalmente, fueron patrocinados por una familia americana -un requisito indispensable en aquel momento para poder salir del campo-, quienes les dieron trabajo y un lugar donde vivir. Una vez que los Ngoy estuvieron bajo el cobijo de los estadounidenses, Ted no hizo otra cosa más que trabajar. El asiático fue conserje de una iglesia, vendedor y auxiliar en una gasolinería, en donde, sin buscarlo, descubrió lo que más adelante le daría todas las herramientas para volverse millonario: una tienda de donuts.

El comienzo de un imperio de donuts

Junto a la gasolinera en la que Ted trabajaba como auxiliar todas las noches, de 10 pm a 6 am, había una tienda llamada DK Donuts, la cual solía estar siempre abarrotada, aún de madrugada, lo que hizo pensar al padre de familia que comprar una franquicia del negocio podría ser una gran idea. No tardó mucho en comprobar si su intención era viable, consultando con la mujer del mostrador cuánto debía ahorrar para hacerse del establecimiento.

La mujer le dijo que era la peor idea y que tiraría su dinero si lo hiciera, pero a cambio de la desilusión, la empleada le contó sobre un programa de formación dirigido por la cadena de donuts Winchell’s, en donde, si en verdad estaba interesado, podía aprender todo sobre el negocio. Ted, sin pensárselo dos veces, se apuntó. “Aprendí a hornear, a ocuparme de la nómina, de la limpieza, de las ventas, de todo”, comparte Ngoy en su autobiografía, The Donut King: The Rags to Inches Story of a Poor Immigrant that Changed the World.

Fue tan bueno el trabajo que el inmigrante realizó durante la formación, que la cadena le dio una tienda para que la manejara. De inmediato, Ted incorporó al negocio a Christy, su esposa, a quién puso a cargo de la caja.

Tan solo un año después, Ted ya había juntado el dinero suficiente para hacerse de su propia tienda de donuts, a la que llamó Christy’s, en honor a su esposa. Y así, año tras año, fue haciéndose con más y más tiendas, que dejaba en manos de otras familias camboyanas refugiadas en Estados Unidos, las cuales lo ayudaron a crecer el negocio hasta un punto en el que dominaron el mercado de los donuts en California. Para 1985, 10 años después de su llegada a los Estados Unidos, Ted y su familia ya eran dueños de 60 tiendas y millonarios.

En 2002 estaba completamente arruinado©GettyImages

La adicción que acabó con todo

Ted, después de una década de duro trabajo y de ayudar a cientos de personas de su país, conoció Las Vegas y comenzó a apostar. “Estábamos felices, hasta que el juego vino a arruinar mi vida. El juego es la parte más triste de mi vida”, relata Ngoy.

Empezó perdiendo 5.000 dólares (poco más de 4.000 euros) por partida, hasta que lo perdió todo y comenzó a endeudarse. Finalmente, su ludopatía se convirtió en una bola de nieve imposible de detener que lo llevó a perder sus tiendas -las vendió a las familias camboyanas que las manejaban-, su comunidad y su familia, quienes estaban furiosos con él por haber despilfarrado el dinero que todos habían ayudado a reunir durante años de trabajo. Para 2002, ya estaba completamente arruinado.

Un nuevo comienzo

Derrotado, regresó a Camboya, en donde años más tarde incursionó en el negocio de los bienes raíces, lo que lo hizo resurgir y comenzar un nuevo imperio. Se volvió a casar, tuvo cuatro hijos más y volvió a ser millonario. Actualmente, Ted vive en Tailandia con la segunda familia que formó, mientras que Christy y sus hijos continúan viviendo en California y a cargo de algunas tiendas que lograron recuperar. “Me han perdonado totalmente. Mil veces les dije lo mucho que lo sentía (…) Si pudiera dar marcha atrás en el tiempo, lo haría. No puedo cambiar el pasado, pero aprendí de mis errores de la manera más dura”, cuenta Ngoy, quien también aconseja al mundo, decir ‘No a las apuestas.’