La vajilla de Duralex no era indestructible: un tribunal la declara en quiebra

El declive comenzó cuando la empresa original, Saint-Gobain, la vendió en los años 90

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25 de Septiembre 2020 / 17:55 CEST

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La empresa nació hace 75 años de la mano de Saint-Gobain y al principio fabricaba lunas para los coches

© GettyImages

Si no ha sido en tu casa ha sido en la de tus abuelos, pero en algún momento de tu vida, probablemente, te has cruzado con una de las vajillas más famosas. Aquellos platos de vidrio templado estuvieron muy presentes en la España de los años 50 y hoy, todavía, se pueden encontrar en algunos hogares y lugares amantes de los vintage. Pronto se convertirán en una reliquia ya que Duralex ha quebrado.

Duralex tenía su centro de operaciones en La Chapelle-Saint-Mesmin (Loiret, Francia). Allí nació hace 75 años de la mano del fabricante de cristal Saint-Gobain y lo cierto es que su primera actividad era la fabricación de lunas para coches. Lo hacían con una técnica de vidrio templado a 700 grados, que, después enfriaban rápidamente. Este proceso daba al vidrio una resistencia más alta de lo habitual y, además, cuando se rompía creaba unos pequeños fragmentos que reducían la posibilidad de cortarse.

En los años 40 encontraron otra aplicación práctica a esta técnica y saltaron de la industria del motor a la del hogar: así fue cómo empezaron a fabricar vajillas. Aquel vidrio templado sustituyó a la loza y a la cerámica, era asequible y duradero: los ingredientes necesarios para triunfar en la Francia de la posguerra.

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Emplean una técnica de vidrio templado a 700 grados y después lo enfriaban rápidamente©GettyImages

Aquellas vajillas de color ámbar

Una década después, Duralex cruzaría la frontera que separaba su país natal de España. Lo hizo con aquellos platos y vasos de color ámbar y verde, pero lo cierto es que, en un principio, eran de cristal transparente. Aquellos platos con forma de margarita y su célebre vaso Gigogne ya forman parte de la historia del diseño europeo. Después nacería el modelo Picardía, más estrecho y biselado.

A nuestro país llegaron con un llamativo anuncio: ‘Utilícelo como martillo, déjelo caer, golpéelo, hágalo pasar del hielo al agua hirviendo’. No en vano, en la fábrica probaban su resistencia dejando caer una bola de acero de un kilo sobre una plancha de su cristal templado. Duralex conquistó millones de hogares españoles y en los años 60 se convirtió en una marca internacional: ya había 133 millones de vasos, platos y bandejas repartidos por todo el mundo.

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La empresa asegura que tienen varios compradores y estudiarán sus ofertas©GettyImages

La crisis de 2008

Sin embargo, el éxito dio paso a un lento declive: en los años 90, Saint-Gobain vendió la compañía a Bormioli Rocco & Figlio que la llevarían a números rojos. Los italianos se la traspasaron al turco Sinan Solmaz, pero en 2007 entró en fase de liquidación judicial. Un año después los hermanos André y Antoine Ionnaides consiguieron que Duralex remontase después de estar a punto de echar el cierre a causa de la crisis económica. A pesar de haber resurgido y de haber recuperado ese atractivo retro, han perdido cerca del 60% de la facturación y el tribunal comercial de Orleans la ha declarado en quiebra.

Según Le Monde, la decisión está acompañada de un período de observación de seis meses y la empresa ha asegurado que tienen varios compradores: ahora estudiarán las ofertas con detenimiento para encontrar la mejor solución para una vajilla que parecía indestructible.

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