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La triste historia de André-Gustave Citroën, que pasó de ser una gran figura del motor a morir en la ruina

Las deudas de juego y los casinos fueron su perdición, lo que lo llevó a ceder todas sus acciones a los hermanos Michelin

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André-Gustave Citroën, fundador de Citroën

Las deudas acumuladas por André-Gustave Citroën, lo obligaron a ceder su patrimonio antes de morir

© CordonPress

André-Gustave Citroën fue el ingeniero francés que fundó la conocida marca de coches francesa: Citroën, en 1919. Tristemente, André murió arruinado y viendo como el imperio automotriz que levantó a lo largo de su vida, quedaba en otras manos que no eran las de su familia. La tracción delantera y el encendido automático son algunas de las aportaciones que Citroën hizo a la industria del motor, lo que en su día apuntaba a que su fortuna trascendería generaciones, sin embargo, no fue así y el ingeniero y emprendedor, falleció con sus arcas completamente vacías.

Nacido en 1878 y criado en una familia judía de París (Francia), propietaria de un negocio de perlas y diamantes, André creció acostumbrado a trabajar duro para conseguir lo necesario e incluso un poco más.

Al crecer y definir su vocación, André tuvo claro que quería dedicarse a la ingeniería, por lo que dejó de lado las ventas en su negocio familiar y se matriculó en la Grande École Polytechnique, una de las escuelas de ingeniería más reconocidas de Francia. Años más tarde y como era de esperarse, se graduó con honores y estaba listo para emprender.

Para 1908, Citroën ya tenía su propia fábrica de engranajes, lo que le abrió las puertas de importantes empresas automotrices que confiaban en él para la reorganización de talleres, negocio que le hizo reunir el dinero necesario para en 1912 crear su propia empresa dedicada a la fabricación de coches.

Jane Fonda a bordo de un Citroën
Jane Fonda a bordo de un Citroën, en la película de 1964 “Los felinos” ©GettyImages

La Primera Guerra Mundial interrumpió su camino empresarial, aún así, al término de la guerra continuó con sus planes y logró fabricar su primer coche, que se produjo en serie y superó por más del doble a la producción de la ya vigente Peugeot y de la emblemática Renault. Al coche lo nombró Citroën Type A 10 PH.

En 1930, cuando Citroën ya había cruzado el Sahara con sus coches y colgado un llamativo cartel en la Torre Eiffel con su marca, todo comenzó a venirse abajo. Las deudas de juego y los casinos fueron su perdición y lo que lo llevó a ceder todas sus acciones.

Cinco años después, en 1935, André-Gustave Citroën murió en París a consecuencia del cáncer de estómago que padecía y en la ruina. André, que para entonces ya había traspasado sus acciones a los hermanos Michelin, ya no tuvo oportunidad de ver el crecimiento del imperio que él había levantado.

Citroën de juguete
André-Gustave Citroën adquirió la patente de los engranajes helicoidales con forma de chevrones, de ahí el logo de su marca ©GettyImages

Gracias a que Citroën ya era una compañía reconocida y la ingeniería implementada por su fundador era objeto del deseo de otras empresas dedicadas a la fabricación de coches, André entregó su compañía a los hermanos Michelin sin ningún problema para los dueños de la compañía de neumáticos, quienes se hicieron cargo de Citroën durante 40 años. En 1976, Peugeot compró el 90% y a día de hoy sigue siendo propiedad del grupo automotriz PSA, formado por Peugeot, Citroën, Opel, Vauxhall y DS Automoviles.