Michael Acton Smith o cómo un momento de relax supuso una jugada de más de 200 millones de euros

El co-CEO de Calm, la app de meditación más popular, se encontraba en un momento crucial de su vida tras un importante fracaso empresarial, pero decidió seguir el consejo de un amigo y todo cambió

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30 de Julio 2020 / 19:03 CEST

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A los 30 años, Michael creó una empresa de videojuegos destinada al entretenimiento infantil

© GettyImages

La empresa de Michael Acton Smith no pasaba por su mejor momento y él necesitaba poner tierra de por medio para pensar con perspectiva. Puso rumbo a los Alpes y allí, una mañana, encontró la clave. Tras diez minutos de desconexión llegó la inspiración para crear Calm, la aplicación de meditación más popular del mundo.

La infancia de este emprendedor estuvo marcada por los videojuegos y el Tamagotchi, algo que marcaría su futuro profesional. En 2003 y con 30 años fundó Mind Candy, una compañía destinada al entretenimiento infantil que se centraba en los videojuegos en línea.

Su primer lanzamiento llegó en 2005: Perplex City, un juego de realidad alternativa en el que había que encontrar un objeto robado en una metrópolis ficticia usando pistas, rompecabezas… El ganador consiguió el objetivo dos años después y recibió una recompensa real de 110.000 euros. Sin embargo, en el plano económico el juego no había funcionado y había dejado a Mind Candy con menos de 850.000 euros en sus arcas.

Así, en 2007, llegaron los Moshi Monsters, unas mascotas parecidas a los Neopets y a los Tamagotchi que los niños debían alimentar, abrazar o pasear. El furor duró cinco años, es decir, hasta que los móviles y las tablets llegaron a las manos de los más pequeños y la competencia fue tal que no pudieron hacerle frente.

Moshi Monsters Launch Their First Pop Up Shop
La caída de los Moshi Monsters propició el nacimiento de Calm©GettyImages

La calma

Tras dos tropiezos, Michael estaba al límite y recordó el consejo que le había dado su amigo Alex Tew: meditar. Lo probó y ya os podéis imaginar el siguiente capítulo en la historia: ambos desarrollaron Calm, pero el camino no fue sencillo. Durante los tres primeros años su idea era ofrecer vídeos y sonidos relajantes, algo que se tradujo en unas ganancias de 1,7 millones de euros. No era suficiente.

En 2016 ambos hicieron de San Francisco su base de operaciones y se dedicaron en cuerpo y alma a Calm. Una jugada que les salió a la perfección porque un año después sus ingresos se multiplicaron por diez (ahora presume de un valor de 212 millones de euros) y la empresa fue nombrada la Aplicación del Año de Apple. Un éxito que ratifican los 35 millones de personas que ya se han descargado la app. Y es que el movimiento de Michael Acton Smith fue digno del mejor estratega de los videojuegos.