Vicente Grimalt: el empresario hecho a sí mismo y que es dueño de la vaca más famosa de España

La vigía y su tienda de regalos le dieron un nuevo aire a los ‘todo a cien’

2 Minutos de lectura

17 de Julio 2020 / 16:54 CEST

La cadena española de tiendas de regalos más popular de España

La famosa vaca, icono de Ale-Hop, vigila cada una de las tiendas de la cadena

© GettyImages

Comprar artículos a precios muy bajos son la debilidad de millones de personas, de ahí el enorme éxito de Ale-Hop, la cadena de tiendas de regalos que es vigilada por una simpática vaca y que factura más de 60 millones de euros al año. Ale-Hop es originaria de Alicante y ha sido fundada por Vicente Grimalt, el empresario que ha roto moldes al puro estilo Amancio Ortega, pues con tan solo la formación obligatoria comenzó a trabajar en agricultura hombro a hombro con su padre, en Gata de Gorgos, y a día de hoy es uno de los empresarios más exitosos de España.

La compañía alicantina de regalos, moda y complementos, aunque bien ha sido la que ha catapultado a su creador, no fue el primer negocio que el empresario creó. Ale-Hop es propiedad de Clave Denia S.A., la empresa que Grimalt fundó en 1991 y que estaba dedicada a la importación y a la venta al por mayor de regalos, artículos de decoración, muebles y complementos. Sin embargo, Vicente Grimalt siempre tuvo claro el objetivo de crear una cadena de tiendas que llegaran al consumidor final, sobre todo después de que en los años 70 vendiera sombreros mexicanos durante las fiestas, la experiencia gracias a la que después de años de trabajo, en el 2000, abriera su primera tienda Ale-Hop.

Esta era un establecimiento pequeño que, entre otras cosas, era un experimento para conocer el mercado y tener una visión de si el negocio sería exitoso o no. A día de hoy, la cadena factura más de 60 millones de euros al año y son Darío, Sergio, Pablo y Raúl Grimalt, hijos del empresario, quienes junto a su padre se encargan de velar por el ‘imperio de la vaca’. Darío Grimalt es quien se dedica a los eventos públicos, es la voz de la compañía y vela por el anonimato de su padre, quien desde siempre se ha mostrado poco interesado en aparecer ante los medios.

Gran parte del éxito es la ubicación estratégica de cada una de las tiendas, siempre puestas en lugares turísticos con altísima frecuencia de paso. Después, está el valioso hecho de que casi todo lo que hay en Ale-Hop son diseños propios y exclusivos de la marca. Y por último, y no menos importante, la simpática vaca que vigila cada una de las sucursales, la cual, según Darío Grimalt, fue elegida como protagonista del negocio por ser un animal que incluso se considera sagrado en algunas culturas, de aspecto amigable y fuente de alimento. Una figura que sin duda ha significado éxito para la familia Grimalt.