Millonario con 20 años tras hacer su primera inversión a los 12: Erik Finman, ‘el chico bitcoin’

Lo que invirtió fue los casi 900 euros que su abuela le regaló cuando aún no era ni un adolescente

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10 de Julio 2020 / 18:42 CEST

Erik Finman, 'el chico bitcoin', es CEO de Botangle

Eirk Finman invirtió en bitcoin los 884 euros que su abuela le regaló cuando tenía 12 años

© Captura de pantalla de FOX Business

Erik Finman tuvo mala suerte con sus profesores de primaria, que influyeron decisivamente en que no quisiera estudiar en la universidad. Sus padres, ambos con doctorados, no se planteaban que su hijo no tuviera enseñanza superior, así que cuando este les dijo que no quería continuar con sus estudios, ellos le propusieron un trato, convencidos de que no podría cumplirlo: no tendría que ir a la universidad si se hacía millonario antes de los 18. Para su sorpresa, Erik lo consiguió.

Cuando tenía tan solo 12 años, su abuela le regaló 1.000 dólares (unos 884 euros) para sus futuros estudios. Él, sin embargo, en lugar de guardarlos para ese fin, decidió algo que escandalizó a su familia en aquel momento: los invirtió en bitcoin.

Dos años después, la criptomoneda adquirió un valor superior a los 1.100 dólares (972 euros al cambio actual) y el adolescente aprovechó para vender las suyas. Ganó 100.000 dólares (unos 88.366 euros) y, lejos de derrocharlos, los destinó a fundar su propia empresa, Botangle, una plataforma online que ayudaba a niños que, como él, no habían tenido una buena experiencia en el colegio encontraran buenos profesores en Internet. Así fue como empezaron a apodarle ‘el chico bitcoin’.

Poco después, se marchó a Silicon Valley, ‘La Meca’ de la tecnología, a buscar inversores para Botangle, que acabó vendiendo por 300 bitcoins, cuando estos habían incrementado su valor hasta los 8.000 dólares (7.069 euros). Así fue como Erik logró ganar su primer millón a los 16, dos años antes de lo que sus padres le habían marcado.

Efectivamente, no fue a la universidad y, quien lo siga en sus perfiles de redes sociales, puede pensar que es un pobre niño rico por las controvertidas fotos que sube por la ostentosidad de que hace gala. Pero nada más lejos de la realidad. Esas imágenes están cuidadosamente pensadas para conseguir su auténtico fin: “Llamar la atención sobre mis proyectos reales“, explicaba en una entrevista en ‘The Guardian’. ”Creo que ser un provocador es una forma divertida de hacer que la gente preste atención a mis ideas”

A pesar de no continuar con sus estudios, Erik siguió formándose por su cuenta, estudiando robótica, y pronto trabajó para varias compañías tecnológicas hasta que dio en salto a la NASA, donde forma parte de un proyecto que pretende llevar al espacio un satélite con una cápsula digital del tiempo en su interior.

Además, está volcado en la fundación de una escuela fuera de la estructura convencional para motivar a los alumnos a encontrar su propio camino. También da numerosas charlas y conferencias en las que explica su caso y así ayudar a otros a alcanzar el éxito.

Mientras, Erik Finman, que volvió a comprar Botangle, tiene en la actualidad, según la publicación económica ‘Más inversiones’, una fortuna valorada en unos 10 millones de dólares (8,84 millones de euros).