David Heinemeier Hansson, el hombre para quien ‘fue una decepción’ convertirse en millonario

Se crió en viviendas sociales y en medio de la pobreza, pero todo cambió cuando Jeff Bezos se cruzó en su camino

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07 de Julio 2020 / 17:50 CEST

David Heinemeier Hansson

David Heinemeier Hansson es un gran aficionado a la Fórmula 1 y compite en importantes competiciones privadas

© GettyImages

David Heinemeier Hansson, de 40 años, es un programador danés que se hizo millonario de la noche a la mañana antes de cumplir los 30. De pequeño, residía en una vivienda social en su Copenhague natal junto a su hermano y a su madre, quien se recorría toda la ciudad en bici para comprar el cartón de leche más barato. Siempre soñó con convertirse en millonario, pero cuando lo logró, después de tanto tiempo en la pobreza, asegura que “fue una decepción”.

David cofundó una compañía de software de gestión, Basecamp, que dio un salto de gigante cuando Jeff Bezos se fijó en ella. El dueño de Amazon compró una participación minoritaria en 2006 “por unos pocos millones”, tal y como ha comentado en alguna ocasión el propio Hansson.

Aunque nunca se fue a la cama con hambre, las carencias del día a día hacían que fantaseara con embolsarse una importante cantidad de dinero como esa y de manera repentina. Su hermano y él jugaban a menudo a que eran ricos y hacían compras imaginarias de todo tipo de artículos de lujo.

Cuando llegó el momento y el sueño se hizo realidad, la euforia le duró solo un día, aunque “la sonrisa interior permaneció súper amplia durante al menos el resto de la semana”, tal y como él mismo escribió en una columna en ‘The Observer’ en 2015.

David Heinemeier Hansson, cofundador de Basecamp
David Heinemeier Hansson, millonario antes de cumplir 30 años tras fundar Basecamp, en una imagen de archivo©GettyImages

Después, explica que sintió una pequeña crisis existencial: “¿Por qué el mundo no es diferente ahora?”, se planteaba. “Era como si hubiera corrido la cortina del sueño de ese millonario y descubriera, para mi sorpresa, que la mayoría de las cosas del otro lado eran cosas que ya tenía”.

Se refería, como es lógico, a lo realmente importante, a lo no material. Eso no quiere decir que renunciara a su riqueza, y por supuesto que hizo compras millonarias. Lo primero fue una televisión y, como apasionado de los coches y la Fórmula 1, un Lamborghini amarillo. “Si bien todo fue muy agradable, maravilloso”, no era lo que de verdad le proporcionaba una “satisfacción profunda”.

Desde entonces, ha seguido disfrutando de una vida de lujo y, entre otras propiedades, posee una vivienda en la exclusiva urbanización de La Zagaleta, cerca de Marbella, según publicó Expansión hace dos años. Reconoce que no es un millonario hecho a sí mismo y que ha llegado donde está gracias a las ayudas sociales danesas y a su madre, “una auténtica maga” para llegar a fin de mes.