Ben y Jerry: así fue como dos amigos de la infancia crearon uno de los imperios más famosos de helados

Además de multimillonarios, son activistas y han convertido la filantropía en una parte fundamental de su ética empresarial

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04 de Julio 2020 / 17:51 CEST

Ben and Jerry's founders at Adelphi University

Ben y Jerry, activistas y fundadores de Ben and Jerry‘s

© GettyImages

Ben & Jerry‘s no es solo una de las marcas de helados más grandes y famosas del mundo, es también el nombre de los propios creadores de estos dulces: Ben Cohen y Jerry Greenfield. Dos amigos de la infancia que un día decidieron lanzarse al negocio de la hostelería y que con esfuerzo (y una receta idónea) han terminado convirtiendo en todo un imperio en el que prima la ética empresarial, el humanitarismo y la responsabilidad social.

La dulce historia de su fundación se remonta al año 1977, cuando Ben Cohen y Jerry Greenfield no pasaban por su mejor momento profesional: el primero no estaba teniendo suerte con su venta de cerámicas y el segundo había sido rechazado en la facultad de medicina. Así que con estas puertas cerradas, ambos decidieron emprender conjuntamente. En un principio pensaron en dedicarse a hacer bagels pero el equipo para prepararlos era muy caro, así que tras hacer un curso a distancia de la Universidad de Pennsylvania, optaron por fabricar helados.

Un año después, usaron sus propios ahorros y un préstamo para convertir una estación de servicio de Burlington, Vermont, en una heladería. Los helados que crearon eran ‘súper premium’, que se caracterizan por estar hechos con ingredientes naturales y mucha mantequilla. Con ellos fueron conquistando rápidamente al público.

Así son Ben y Jerry, activistas y fundadores de uno de los helados más famosos
Jerry Greenfield y Ben Cohen, en julio de 1980 en su puesto de helados de Bennington, Vermont.©GettyImages

Diferenciados de la competencia por su intenso sabor, duro y creativo, fabricar la receta ideal no fue trabajo de un solo día: “Nunca he tenido un muy buen sentido del olfato, y si no tienes eso, no tienes buen sentido del gusto. Cuando comenzamos, el juego era para que Jerry hiciera un sabor que pudiera probar con los ojos cerrados. Para lograr eso, tenía que hacer helados con sabor intenso”, contó Cohen al ‘The New York Times’.

Al expandirse desde su pequeña tienda hasta todo el territorio estadounidense, los amigos tenían ya en 1987 un imperio de casi 30 millones de euros. Y siete años más tarde llegarían a 130 millones en ventas hasta ser adquirida posteriormente por el conglomerado Unilever.

ÉTICA SOCIAL, FUNDAMENTAL EN SU NEGOCIO

Además de que su marca cogiera fama por sus ricos helados, Ben & Jerry‘s también serían muy conocidos por su responsabilidad social. Cuando se dispararon las ventas de sus helados, esta pareja de amigos sufrió una crisis de conciencia. Se dieron cuenta de que ya no eran unos simples hombres que hacían helado, ahora eran hombres de negocios y esto no les gustaba. Así que dieron un giro de 360º para que pudieran estar orgullosos con su labor.

Las empresas tienen la responsabilidad de retribuir a la comunidad”, dijeron en una ocasión.

Ben & Jerry's Co-Founders Join Jane Fonda In Climate Protest On Capitol Hill
Jane Fonda junto a Ben Cohen y Jerry Greenfield en una protesta por la protección del medio ambiente©GettyImages

Primero comenzaron promocionando conciertos locales, festivales y regalando helado gratis en eventos de caridad. Luego crearon la Fundación Ben & Jerry‘s, que dona el 7,5 % de las ganancias a organizaciones benéficas sin ánimo de lucro. Para la creación de algunos de sus sabores han recurrido a productores locales y recolectores con poder económico bajo. Creando por ejemplo el helado Rainforest Crunch con nueces de Brasil de un pueblo indígena y con las ganancias de este producto el 60 por ciento se destina a grupos ambientalistas.

Ben Cohen creía además que el éxito de la empresa residía en sus trabajadores. Comenzaron recompensándoles con programas de participación en las ganancias, membresías gratuitas en centros de salud, servicio de guardería y ayudas para las matrículas universitarias. También, durante años establecieron que el empleado mejor pagado no podía ganar cinco veces más que el trabajador con el salario más bajo. Esta decisión provocó en su momento que algunos de los directivos renunciase al puesto.