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La extraordinaria historia de Huguette Clark, la millonaria que permaneció confinada más de 60 años en su apartamento de Nueva York

Apodada el fantasma de la Quinta Avenida falleció en 2011 a los 104 años con una fortuna estimada de más de 400 millones de euros

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24 de Junio 2020 / 14:13 CEST

Huguette Clark

A la izquierda, una imagen de Huguette Clark cuando era tan solo una niña. A la derecha el edificio en el que paso encerrada cerca de 60 años

© Wikipedia

En una época en donde la palabra confinamiento ha sido “rescatada” del fondo del diccionario para formar parte de nuestro vocabulario diario es difícil no acordarse de la historia de Huguette Clark, una misteriosa millonaria que permaneció más de 60 años aislada en su apartamento del Upper East Side de Nueva York. Nacida en Francia en 1906, Clark era junto a sus 6 hermanos (5 de ellos hermanastros y una de sangre) heredera de la inmensa fortuna de su padre, William A. Clark, un magnate del cobre y la banca que llegó a ser el segundo hombre más rico de Estados Unidos. A pesar de su nacionalidad francesa, Huguette creció y se educó en Manhattan donde vivía junto a su familia en una de las mansiones más exclusivas y ostentosas de la Quinta Avenida.

Huguette Clark
Huguette Clark (derecha) junto a su padre, William A. Clark, y su hermana Andrée, quien fallecería de meningitis ©Wikipedia Commos

Como cualquier adolescente acaudalada de su edad, Huguette aprovechó sus años de juventud para viajar por el mundo y solía pasar sus veranos en el Gran Cañón, Hawaii o California. Sin embargo, la muerte de su única hermana de sangre, Andrée en 1919 debido a una meningitis supuso un duro golpe para ella del que jamás se recuperó y que se acrecentó aún más con el fallecimiento de su padre en 1925. Fue en ese momento cuando ella y su madre, decidieron abandonar su mansión en el 962 de Fifth Avenue y establecerse en un apartamento cercano en el piso doce en el 907 Fifth Avenue.

Debutó con un baile reservado a la élite cuando con 20 años y en 1928 contraería matrimonio con el contable de Wall Street William Gower, que acabaría en divorcio tan solo un año después. En ese momento se refugiaría en Reno, en Nevada, un lugar que se convirtió en un destino recurrente entre los millonarios divorciados. Sin embargo, meses después, Huguette regresaría Nueva York para confinarse, acompañada de su madre, quien fallecería en 1963, durante más de 60 años en un apartamento de 42 habitaciones y dos plantas en la Quinta Avenida. Durante estos años, Clark cortó todo tipo de relaciones sociales, se negó a recibir visitas y dedicó todo su tiempo a mantener sus obras de arte, que incluían cuadros de Monet, Manet y Renoir y a coleccionar muñecas de porcelana francesa.

Art Dispute In Huguette Clark Estate
La sala verde de la Galería de Arte Corcoran en Washington, que muestra la mayoría de las obras de arte de la colección de Huguette Clark©GettyImages

En 1991, Clark ingresó en el exclusivo Doctors Hospital de Manhattan aquejada de numerosos tumores cancerígenos y con un peso de tan solo 34 kilos. Bajo los cuidado médicos, la misteriosa millonaria recuperaría su estado de salud, aunque jamás abandonaría este lugar hasta el día de su fallecimiento , el 24 de mayo de 2011, pasando así 7,364 noches en el centro médico, por un precio de 730 euros al día.

Huguette, quien se negó tanto a trasladarse a casa bajo vigilancia médica, a un hotel o a una residencia, se instaló en una habitación con vistas a Central Park y desde el primer día tuvo enfermeras privadas las 24 horas. La enfermera del turno de día, asignada al azar a Huguette fue Hadassah Peri, quien acabaría ganándose su confianza y convirtiéndose en su única familia. Es por ello, que a lo largo de estos años los regalos de la que ella llamaba cariñosamente “Madame” no dejaron de sucederse, como muestra de agradecimiento a sus cuidados. Le compró una casa para que viviera junto a a su marido y sus tres hijos, pagó sus estudios, les compró un coche y se dice que llegó a recibir más de 300 cheques, por un valor total de 27 millones de euros.

Tras la muerte de Huguette, la enfermera decidió devolver parte del dinero que había recibido en vida mientras que el resto de la herencia de la anciana, cerca de 360 millones de euros, fue a parar a una fundación para las artes. Tan solo 30 millones fueron repartidos entre sus parientes más “cercanos”, cerca de 19 familiares y de los que se dice que nunca llegaron a conocer a la millonaria.