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Anita Roddick, fundadora de The Body Shop: así introdujo la ética para cambiar la forma de hacer negocios

Quería vender cosméticos, pero no a cambio de probarlos en los animales o de explotar a las personas que los producían

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23 de Junio 2020 / 11:34 CEST

Roddick Body Shop's 25th birthday

Abrió su primera tienda en 1976 y la segunda llegó seis meses después

© GettyImages

The Body Shop es una conocida compañía británica de cosméticos, cuidado de la piel y perfumes. Famosa por sus productos, también debe este reconocimiento a su ética forma de hacer las cosas. Algo que le debe a Anita Roddick, la mujer que creó una empresa compatible con los derechos humanos, los de los animales, el comercio justo y la protección del medio ambiente. Creía que debía ofrecer una forma de liderazgo moral y así cambió la forma de hacer negocios.

A mediados de la década de 1960, Anita Roddick vivía en un kibutz en Inglaterra donde los negocios no estaban concebidos para ser un motor del bien social, eso era cosa de las organizaciones benéficas. En este escenario, la protagonista de nuestra historia buscaba la forma de ganar dinero para mantener a sus dos hijos mientras Gordon, su marido, trabajaba en Sudamérica.

24 Hours with Anita Roddick -Founder of the Body Shop at the JW Marriott Hotel for Sunday Magazine. 26 November 2004.
Fue de las primeras en aplicar el comercio justo a su negocio©GettyImages

Dos tiendas en seis meses

Su objetivo era ofrecer productos de calidad para el cuidado usando envases que se pudieran rellenar y tuvieran el mismo tamaño que las muestras. Con esta premisa abrió el primer The Body Shop en 1976, la segunda tienda llegaría seis meses después. Hasta aquí no hay ninguna característica que la hiciera diferente al resto porque se elemento no se veía a simple vista: sus productos no se probaban en animales vivos. Algo que es habitual hoy en día, pero no hace 44 años cuando, por ejemplo, comprobaban si un champú irritaba los ojos dejándolo caer sobre los de un conejo.

Roddick no quería formar parte de esas prácticas y, con el tiempo, descubrió que sus clientes tampoco. Acababa de darse cuenta de que el consumismo ético no sólo era bueno para los negocios, sino que podía ayudar a cambiar la sociedad. Se propuso prohibir este tipo de experimentos tanto en Inglaterra como en el resto de Europa y usó su negocio para el bien social, algo totalmente desconocido en aquel momento.

Anita Roddick at Her Store
Cuando falleció dejó su patrimonio a varias organizaciones benéficas©GettyImages

Comercio justo

Anita no sólo mostró a las compañías de cosméticos que era posible probar los cosméticos sin usar animales, también se convirtió en una de las primeras personas en aplicar el comercio justo a su empresa. No en vano, obtenía sus productos en lugares exóticos asegurándose de que las personas que los fabricaban recibían un pago justo por ello. Otro nuevo concepto que puso a The Body Shop a la vanguardia de su sector.

El último pilar con el que Roddick transformó la forma de hacer negocios fue con su férrea apuesta y lucha por los derechos humanos. Su apoyo la llevó a asumir causas en todo el mundo incluyendo, por ejemplo, la amenaza del calentamiento global, particularmente, en los países en vías de desarrollo. Y es que la ética estuvo tan presente en su vida que cuando falleció, en 2007, dejó un patrimonio de unos 56 millones de euros a diferentes organizaciones benéficas.