La exitosa vida de Elon Musk también tiene luces y sombras

Ha construido un imperio empresarial, pero no es oro todo lo que reluce

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17 de Junio 2020 / 11:26 CEST

Elon Musk dedicates 5 minutes to each activity in order to get everything done

Las empresas de Elon Musk giran en torno a su gran apuesta por la tecnología

© GettyImages

Elon Musk no sólo es conocido por su actividad empresarial, también por su vida personal y por decir lo que piensa en todo momento y ante cualquier audiencia. Es el hombre que está detrás de grandes proyectos como Tesla, SpaceX o Hyperloop. El mismo que pretende mandar naves tripuladas a Marte y diseñar implantes para el cerebro que nos permitan mover objetos con la mente. Sin embargo no todo son luces en su vida, también hay sombras.

Nació en Sudáfrica en 1971 y de él dicen que leyó la Enciclopedia Británica de principio a fin cuando sólo era un niño. Aprendió a programar con diez años y a los doce ya había creado y vendido por 550 euros su primer producto tecnológico: un videojuego llamado Blastar. A pesar de su precocidad no se libró del acoso escolar y en su casa las cosas no estaban mucho mejor que en el colegio.

Con 17 años, Elon Musk se fue a Canadá con una mano delante y otra detrás. Allí era donde había crecido su madre y el lugar en el que estaba parte de su familia, los mismos que le echaron una mano ya que no tenía ni un céntimo a su nombre. Estudió Economía y Física en la Universidad de Pennsylvania y cuando se graduó puso rumbo a Silicon Valley para cursar un doctorado en Stanford.

Las primeras empresas

Lo dejó dos semanas después para poner en marcha Zip2, una empresa que desarrollaba software para medios y que vendió en 1999 por unos 300 millones de euros; él logró un beneficio de casi 20 millones. El siguiente movimiento de Musk fue crear un banco online llamado X.com, que Ebay le compró en 2002 reportándole unas ganancias de 160 millones de euros. Con todo lo recaudado fundó SpaceX y Elon empezó a soñar a lo grande. El club de los multimillonarios estaba a un paso.

Elon Musk
Su próximo proyecto es mandar naves tripuladas a Marte©GettyImages

Siguió fraguando su imperio empresarial apostando por la energía alternativa. Entre 2003 y 2004 fundó Solarcity (el que ahora es el mayor instalador de paneles solares de Estados Unidos) y Tesla. Una marca de coches eléctricos que ha revolucionado la industria del motor con una reducida oferta de modelos que ofrecen rangos de autonomía al alcance de muy pocos. Dos años después vio la luz The Boring Company, su una compañía de excavación e infraestructuras.

Su historial amoroso

A medida que acumulaba éxitos en su vida laboral, se resentía la personal. Justine Wilson fue su primera mujer, una novelista que conoció en la universidad y que se cansó de que en su matrimonio hubiera un tercer elemento: el trabajo. Con ella, Elon Musk tuvo cinco hijos: gemelos y trillizos.

Tras divorciarse en 2008, comenzó una relación con la actriz británica Talulah Riley: no tardaron en pasar por el altar, se separaron en 2012, se casaron de nuevo en 2013 y pusieron fin a su historia en 2015. Después llegó Amber Heard y, finalmente, la cantante canadiense Grimes. La misma con la que acaba de tener un niño al que han bautizado con un nombre que no ha pasado desapercibido: X Æ A-XII.

Elon Musk y su pareja Grimes
Comparte su vida con una cantante canadiense con la que tiene un hijo©GettyImages

Musk y Twitter

Como buen personaje público, su vida personal no ha estado exenta de algún escándalo. En septiembre de 2018 protagonizó un podcast en el que aparecía bebiendo alcohol y tomando droga. Aunque aseguró que no consumía este tipo de sustancias, el Pentágono decidió revisar su autorización de seguridad federal y la NASA abrió una investigación en relación con SpaceX.

No obstante, el escenario en el que más controversias desata es en Twitter. Elon es un usuario compulsivo de esta red social y son habituales sus mensajes a horas un tanto extrañas. Ha dado su opinión sobre el coronavirus asegurando que el mundo estaba exagerando, ha arremetido contra las autoridades por la libertad de movimientos, ha asegurado que las acciones de su propia compañía son demasiado caras y ha anunciado que todas sus posesiones físicas (cinco mansiones en Los Ángeles y una más en San Francisco) están a la venta por 88 millones de euros.