Sara Blakely, la empresaria que pasó de vender máquinas de fax a crear la prenda fetiche de las celebrities

Su sueño truncado de convertirse en abogada fue el germen para convertirse en una las mujeres más ricas e influyentes de EEUU

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15 de Junio 2020 / 15:09 CEST

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Antes de su gran éxito, trabajó en Disney, como cómica y vendiendo máquinas de fax

© GettyImages

Actrices como Gwyneth Paltrow aseguran que no pisan una alfombra roja sin llevar una de las prendas de Sara Blakely. Hablamos de la mujer que pasó de trabajar en un parque de atracciones a fundar Spanx, la compañía de ropa interior que la catapultó hasta la lista de multimillonarios de Forbes antes de los 40. Esta es su inspiradora historia de éxito.

Cuando todavía era niña quería ser abogada, pero los costes de la carrera y el examen de admisión la obligaron a cambiar de planes. Así es como acabó trabajando al mismo tiempo como cómica y en el parque de atracciones que Disney tiene en Orlando. La experiencia duró tres meses y transcurrido ese tiempo, aceptó un puesto en Danka. Dentro de esta compañía de suministros de oficina, Sara demostró sus dotes para vender máquinas de fax de puerta en puerta y no tardó en ascender.

Fue su uniforme el que la inspiró para fundar la empresa que cambiaría su vida. Debía llevar, obligatoriamente, medias y odiaba hacerlo con las altas temperaturas de Florida y tampoco le gustaba cómo quedaban cuando llevaba zapatos abiertos. Sin embargo, el efecto moldeador la conquistó y un día decidió cortar la parte de abajo para usarlas como faja: su material resistente, delgado y sin costuras visibles hicieron el resto.

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Una de las claves es que tiene productos para todo tipo de mujeres©GettyImages

Rechazo general

Con 29 años invirtió todos sus ahorros (4.400 euros) en inventar un prototipo de faja modeladora para mujeres que no se marcara en la ropa y fuera lo suficientemente cómoda para usarla a diario. Diseñó su propia patente con la ayuda de un libro sobre este tema y como no podía permitirse invertir en publicidad, usaba su prenda ante posibles compradoras para mostrarles sus beneficios.

Con este planteamiento se fue a Carolina del Norte, el estado en el que están la mayor parte de fábricas de medias de Estados Unidos, pero fue rechazada en todas ellas. No se dio por vencida y dos semanas después, un operador de una fábrica la llamó para decirle que quería apoyar su proyecto: su faja estuvo lista un año después, tiempo en el que se dio cuenta cómo funcionaba la industria y dio con las claves de su éxito.

Sara fue testigo de que los fabricantes de medias eran hombres que no usaban los productos que estaban diseñando y fabricando. Por otro lado, se usaba siempre el mismo tamaño de cintura: ella dio forma a varias medidas para adaptarse a todas sus clientas. Finalmente, trabajó en los envoltorios: hasta ese momento siempre eran beige, blancos o grises así que decidió incluir algo de color añadiendo el rojo junto a imágenes de diferentes tipos de mujeres.

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Spanx está presente en más de 37 países©GettyImages

Aparece Oprah Winfrey

El empujón definitivo llegó en una reunión con un comprador de Neiman Marcus. El resultado de aquella cita fue que Spanx empezó a venderse en siete de las tiendas que estos almacenes tenían en Estados Unidos. El efecto llamada no tardó en aparecer: Bloomingdales, Saks y Bergdorf Goodman siguieron los pasos del primer establecimiento. Además, Blakely envió una muestra de sus productos a Oprah Winfrey explicándole su visión. La popular presentadora aseguró en uno de sus programas que se habían convertido en uno de sus productos favoritos. La popularidad y las ventas, evidentemente, se dispararon.

En su primer año, consiguió 3,5 millones de euros en ventas. Una cifra que, doce meses después, creció hasta los 8,8 millones. Hoy en día Spanx está valorada en más de 889 millones de euros, está presente en más de 37 países, tiene más de 11.500 puntos de venta y Sara ya ha comenzado a diseñar una línea especial para hombres.