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¿Realmente es posible jubilarse a los 35 años? Sí, si sigues estos 7 consejos

Steve Adcock dejó su trabajo como informático y se retiró cuando a muchos les faltan varias décadas para conseguirlo: así lo hizo

3 Minutos de lectura

Además de ahorrar e invertir, también hay que recortar

© GettyImages

Steve Adcock trabajaba como desarrollador de software y se jubiló a los 35 años. Su mujer, Courtney, lo hizo a los 32. Sí, habéis leído bien. ¿Eran millonarios o un golpe de surte hizo que sus ahorros se disparasen? No. El secreto está en desprenderse de todas las inversiones innecesarias que hacemos. Y son muchas.

Reconvertido en experto financiero ahora escribe sobre cómo conseguir esa categoría deseada por tantos sin la necesidad de pasar toda una vida trabajando. Tal y como confiesa este estadounidense, lograrlo no fue fácil: jamás dejaron de lado sus planes de ahorro para la jubilación e invirtieron bastante dinero en el mercado de valores. Sin embargo, la clave de su éxito estuvo en reducir gastos.

Ladder, una compañía de seguros de vida, publicó en 2019 un informe en el que desvelaba la cantidad de dinero que un ciudadano de Estados Unidos gasta, de media, en artículos no esenciales durante un mes: 1.497 dólares (1.333 euros, según el cambio actual). O lo que es lo mismo: 18.000 dólares al año (16.035 euros) en cosas de las que podemos prescindir. Utilizando esto como punto de partida, Steve Adcock nos da siete claves para seguir sus pasos.

Al salir a comer o cenar se pueden aplicar algunos trucos de ahorro©GettyImages

1. Salir a comer o a cenar

Según sus cuentas, la pareja gastaba unos 750 dólares (668 euros) mensuales en salir a comer o a cenar fuera de casa. Extrapolado esto a cifras anuales, supone un gasto de 9.000 dólares (8.000 euros). ¿Qué hicieron? Optaron por preparar sus propios menús, pero siguieron saliendo aplicando algunos trucos como pedir agua del grifo, renunciar a los aperitivos y postres ya que suelen ser caros y no desperdiciar las sobras (si es que quedaban).

2. Cambiar de teléfono

A veces las grandes compañías nos crean necesidades que no tenemos como, por ejemplo, comprar un nuevo smartphone cuando el nuestro funciona perfectamente. Steve y Courtney tuvieron los mismos terminales durante más de cuatro años: el dinero que ahorraron, unos 1.500 dólares (1.336 euros), lo invirtieron en el mercado de valores.

3. Ir de compras

Según un informe de GOBankingRates, un estadounidense puede llegar a gastarse 1.866 dólares (1.662 euros) anuales en ropa. Este ex informático recomienda que, cuando vayamos de compras, nos preguntemos si realmente lo necesitamos o si tenemos espacio en el armario para ello. Su norma es simple y está inspirada en Marie Kondo: jura adquirir menos prendas. Se decanta por lo esencial y lo usa hasta que se rompa o hasta que no le valga. Además, va al centro comercial entre dos y tres veces al año y gasta 50-100 dólares (44-89 euros) en cada una de estas visitas.

Lo aconsejable es comprar lo esencial y usarlo hasta que se gaste©GettyImages

4. Juegos de azar

Las posibilidades de ganar son mínimas y si los comparamos con las estrategias básicas de inversión como contribuir constantemente a una cuenta destinada a la jubilación… no tienen sentido. Eliminar este hábito podría generar un ahorro de unos 1.032 dólares (919 euros) al año.

5. Garantías que no usamos

La Universidad de Stanford elaboró un informe en el que se concluía que los consumidores pagan de más por seguros y garantías extendidas porque sobreestiman la probabilidad de que un producto necesite una reparación. Antes de realizar una compra importante, este matrimonio aconseja llevar a cabo una investigación para asegurarnos de que vamos a comprar un artículo de calidad, que es menos probable que se rompa.

6. La televisión

En Estados Unidos es mucha la gente que desperdicia cientos de dólares al año en suscripciones que no usan. Algo que podría ser extrapolable a nuestro país: ¿de verdad necesitamos contar con todos los servicios de televisión por pago? La clave está en responder con seguridad y contratar sólo lo que necesitamos y a lo que realmente le vamos a sacar partido.

7. Comprar por impulso

Steve incluye en esta amplia categoría todo lo que no necesitamos, pero estamos tentados a comprar en el momento. Algo muy habitual cuando, por ejemplo, hacemos la compra. Una vez más, su recomendación pasa por mantener la calma y pensar antes de pagar por algo que no necesitamos.