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Clementine Hozier: la vida en la sombra de la esposa de Winston Churchill

Su boda en 1908 fue portada en todos los semanarios gráficos

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Churchill Familie

Clementine Hozier, la gran confidente de Winston Churchill y su gran apoyo en los buenos y en los malos momentos

© GettyImages

Permaneció durante más de cincuenta años al lado de uno de los personajes históricos más importantes del siglo XX. Fue una mujer leal, sincera, abnegada y llena de paciencia. Capaz de soportar la personalidad abrupta y brillante de su afamado esposo. Ella también había nacido en una familia aristocrática y conocía bien las frivolidades de la buena sociedad.

Pero desde que se casó con Winston en 1908 se mantuvo fiel a quien se estaba convirtiendo en el estadista que iba a marcar el destino de Europa. Ella era la única capaz de calmar el ánimo exacerbado del Primer Ministro. Solo de ella escuchaba consejos. Parece que disfrutaron de un matrimonio feliz, aunque no se libraron del sufrimiento de las tragedias familiares que protagonizaron sus hijos.

Mujer de Winston Churchill
De sangre aristocrática, la esposa del primer ministro británico más popular de la historia supo manejarse bien en la alta sociedad ©CordonPress

Clementine nació en el barrio londinense de Mayfair en 1885. La suya era una familia aristocrática, de abolengo, a pesar de que las infidelidades de su madre les habían puesto en el disparadero social. Tales eran los escarceos de lady Henrietta, su progenitora, que llegó a murmurarse sobre la verdadera paternidad de los retoños, que incluso fue atribuida al barón de Redesdale, abuelo de las polémicas hermanas Mitford.

Pese a todo, en aquel puritanismo que aún se respiraba en la corte victoriana, los Hozier no dudaban en pasar juntos los veranos en la costa francesa de Normandía para volver, en el invierno, a enviar a las niñas a selectos internados escoceses. Sus padres, terminaron separándose en 1891.

Clementine conocía bien los códigos de conducta de aquella sociedad. Y fue precisamente en un baile celebrado en la residencia de los marqueses de Crewe donde, en 1904, conoció a Winston Churchill. Él ya era una celebridad, no solo por sus orígenes familiares –descendiente del duque de Marlborough e hijo de lady Jennie, la socialité más popular de la corte de Eduardo VII- sino por sus heroicas hazañas como corresponsal de guerra en India o Sudán amén de su rocambolesco secuestro y fuga en la guerra bóer.

En la fecha de su noviazgo ya había resultado elegido parlamentario por las filas conservadoras. Dicen que él se enamoró rápidamente y que a ella ya le llamó la atención aquella manera de ser tan arrolladora. Pese a todo, Winston tardó en declararse.

Off To Ascot
Clementine Hozier y Winston Churchill formaron un matrimonio feliz que tendría cinco hijos ©GettyImages

La boda de Clementine y Churchill se celebró el 12 de septiembre de 1908 en la iglesia de Santa Margarita, de Westminster. Ya entonces, fue portada de semanarios gráficos que, como Daily Graphic, destacaron en portada la fotografía de los contrayentes: sin duda, era una de las bodas del año. Fue un matrimonio compenetrado en el que ella soportó estoicamente algunas de las extravagancias que harán célebre a su esposo.

Clementine le acompañó e impulsó en su carrera política que le llevó, primero, a su nombramiento como lord del Almirantazgo en la Primera Guerra Mundial y, en consecuencia, a asumir los remordimientos por el fracaso de Gallipoli. Pese a ello y a que Clementine deseaba su regreso en 1916, le animó a seguir luchando tras su dimisión política, aunque fuese en los “Royal Scots Fusiliers”. Ella sabía bien que lo primero, por encima incluso de su familia, era su proyección pública.

Mrs Churchill's Investiture
CLementine con sus hijas, Mary y Sarah ©GettyImages

El matrimonio tuvo cinco hijos, cuatro chicas y un solo varón, del que se esperaba mucho y se recibió más bien poco. La decepción fue mayúscula. Además, sufrieron la muerte prematura de una de las niñas cuando apenas tenía siete años, algo que marcó la relación de la pareja. Clementine afrontó un cáncer de pecho y tuvo que operarse en varias ocasiones durante la década de los treinta, en un periodo en el que Churchill se convertía en una de las voces más potentes contra las políticas de apaciguamiento que estaba manteniendo el gabinete de lord Chamberlain frente a Hitler.

Por eso, su nombramiento en mayo de 1940 como Primer Ministro, iba a convertirse en una esperanza de aliento para la azotada población londinense. Durante los bombardeos, Clementine permaneció junto a su marido, con apenas escapadas temporales con los hijos a espacios más protegidos. Pero los ánimos y capacidad de resistencia de Winston -con el arrojo de Jorge VI y la reina Isabel- fueron determinantes para salvar a la nación y liberar a Europa del azote del nazismo. Pese a todo y paradojas de la historia, terminada la guerra, Winston Churchill perdía las elecciones en 1945.

Churchilly Lady Clementine
Winston y Clementine Churchill con sus nietos Nicolas y Charlotte Soames ©GettyImages

Ella estuvo a su lado, le acompañó en muchos de sus viajes y le apoyó en su reelección en 1952. Pero también le animó a dejar el cargo tres años después, cuando empezó a ser consciente de los achaques de la vejez. Fue ella, Clementine, quien organizó la famosa recepción en la que, por primera y única vez en la historia, Isabel II acudió a Downing Street. Desde entonces se dedicaron a viajar, él a escribir y pintar, a visitar Marruecos y participar en algún crucero por el Mediterráneo. Churchill falleció en 1965.

Ya viuda, Clementine volvió a instalarse en Londres. Vendió algunos de los cuadros que había pintado su marido y quemó el horrible retrato de Graham Sutherland. Clementine Hozier falleció en 1977 de un ataque al corazón, en su casa de Kinghtsbridge. Está enterrada, con Churchill y sus hijos, en la iglesia de Saint Martin, en el condado de Oxfordshire, muy cerca del fabuloso palacio de Blenheim.