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Zinaida Yusupova: la Princesa más rica y guapa del Imperio Ruso

Poseía una fabulosa colección de joyas que fue incautada por los revolucionarios bolcheviques

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Princesa

Zinaida Yusupova era la única hija de Nicolas Yusúpov y de la condesa Tatiana Alexandrovna

© GettyImages

Su belleza era legendaria Rusia. Sus riquezas y colección de joyas, también. Era la hija única de la mayor fortuna del Imperio y heredera de un colosal patrimonio. En las paredes de sus palacios colgaban cuadros de Rembrandt, Rubens o Tiepolo y su cuello lució perlas extraordinarias y rubíes sensacionales. El palacio Moika de San Petersburgo ofrecía bailes suntuosos y fue retratada por los grandes pintores de la época. Su hijo, Félix Yusupov, se haría célebre por asesinar a Rasputin en la noche del 16 de diciembre de 1916. A causa del estallido de la Revolución Bolchevique tuvo que escapar de Rusia para comenzar el exilio en Roma y París.

Princess Zinaida Yusupova In The Family Living Room Of The Yusupov Palace In St
Creció rodeada de riqueza en el Palacio Moika ©GettyImages

Zinaida nació en San Petersburgo en 1861. Era la única hija de Nicolas Yusúpov y de la condesa Tatiana Alexandrovna y, por lo tanto, heredera universal de la inmensa fortuna de la familia, la más rica del Imperio de los Zares. Tan enamorado estaba Nicolás de su esposa que para ella adquirió el diamante “Estrella Polar”, los pendientes de brillantes en lágrima que María Antonieta llevaba cosidos al corsé durante la huía de Varennes o la perla “Regente” que había sido comprada por Napoleón en 1811 para celebrar el nacimiento de su hijo, luego montada en una tiara de María Luisa y que pasó a convertirse en un corsage para Eugenia de Montijo.

Entre sus propiedades, además, decenas de palacios por toda Europa, fincas en el Caspio encharcadas de petróleo, fábricas de azúcar de remolacha, porcelana, textiles, minas de carbón, ladrilleras y destilerías. Los beneficios eran extraordinarios.

En aquellos días el zar Alejandro II aprobaba la “liberación de los siervos”, una medida destinada a modernizar la última autocracia del continente. Zinaida crecía entre las increíbles paredes del palacio Moika, una joya arquitectónica a orillas del Neva. Era una joven bellísima, la más guapa, pretendida por nobles y príncipes imperiales. Pero ella se enamoró de Félix Sumarokov-Elston, un apuesto comandante de la caballería de la Guardia Imperial, hijo de un conde que había servido como oficial en los ejércitos cosacos. La boda se celebró el 4 de abril de 1882, apenas unos meses después del asesinato del zar Alejandro II por un anarquista.

Portrait of Princess Zinaida Yusupova with Two Sons at Arkhangelskoye', 1894.
Su marido le regaló una de las joyas más valiosas de María Antonieta ©GettyImages

Durante el mandato de Alejandro III y su esposa, Maria Feodorovna –nacida Dagmar de Dinamarca- Zinaida fue la mejor anfitriona de la capital del Imperio. Famosa por su generosidad, muy femenina, era la aristócrata más destacada de la Rusia prerrevolucionaria: inteligente, hospitalaria y guapísima. Zinaida hizo mucha amistad con la zarina y obtuvo un permiso especial para que su marido pudiese llevar el título de príncipe Yusúpov a la muerte de su padre.

En 1904, Félix fue nombrado ayudante del gran duque Sergio, casado con la princesa Isabel, hermana de la zarina y asesinado por una bomba terrorista en el Kremlin. Tras este atentado, el esposo de Zinaida fue nombrado Gobernador de Moscú.

El matrimonio entre Félix y Zinaida tuvo cuatro hijos, aunque solo los dos varones llegaron a la edad adulta. El primogénito, Nicolás, fallecía en 1908 a los veinticinco años en un duelo de honor por lo que el segundo, llamado Félix como su padre, se convertía en el único heredero de la incalculable fortuna. Educado en la Universidad de Oxford, eran seductor, sensual y con fama de bisexual, aunque su boda con la gran duquesa Irina en 1914 –hija de Xenia, la hermana menor de Nicolás II- conseguía enraizar la sangre de los Romanov con los Yusúpov.

Eran una pareja fascinante. El príncipe Félix Yusúpov, nacionalista radical, se hará mundialmente célebre por ser el asesino de Rasputín, el curandero siberiano que había encandilado a la zarina gracias a sus poderes sanatorios.

Princess Zinaida Yusupova And Grand Duchess Elizaveta Fyodorovna
Zinaida Yusupova junto a la Gran Duquesa Elizaveta Fyodorovna ©GettyImages

Desde el inicio de la Primera Guerra Mundial, el Ejército ruso se desangraba en las trincheras. Las enormes fortunas que los aristócratas rusos, como los Yusúpov, habían ido colocando en bancos suizos, volvían voluntariamente al Imperio para contribuir a la victoria. Los nobles eran fuertemente patriotas y por eso luego se quedarían sin nada. No se imaginaban que el estallido de la Revolución Bolchevique en 1917 terminaría con el mundo que ellos habían conocido. Zinaida y su esposo consiguieron salir de Rusia en 1918 aunque habían perdido prácticamente todo su patrimonio incautado por Lenin y los revolucionarios.

Se cuenta que muchas de las joyas de Zinaida estaban escondidas en una cámara secreta en el palacio Moika. Pero nunca volvió a verlas. Las que había conseguido llevarse, las más importantes, le sirvieron para vivir en el exilio. Primero en Roma y finalmente en París, donde falleció el 24 de noviembre de 1939.