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Marta de Noruega: la princesa heredera que nunca reinó

Su cercanía con el Presidente Roosevelt hizo correr ríos de tinta entre la alta diplomacia

4 Minutos de lectura
Princesa heredera

Marta de Noruega es la madre del actual rey del país, Harald V

© Wikimedia Commons

Una reciente serie de televisión ha puesto de moda al personaje. Sobrina del rey de Suecia y esposa del príncipe Olaf, tuvo un papel relevante en la participación de Estados Unidos en la Segunda Guerra Mundial. Mantuviese o no una relación más que amistosa con el entonces presidente Roosevelt, su figura se convirtió en foco de atención de la diplomacia internacional en un momento en el que Europa caía bajo el rodillo nazi. Madre del actual soberano de Noruega, fue una mujer cosmopolita y moderna que supo ganarse el afecto de su país aun cuando su figura no esté exenta de polémica.

Aristócratas
Marta, de niña, en el centro, junto a su madre, Ingeborg de Dinamarca, y a sus hermanas Margarita y Astrid ©Wikimedia Commons

Una película de 2017 hizo que por primera vez escuchase algo sobre ella. Se llamaba ‘La decisión del Rey’. La miniserie ‘Atlantic Crossing’ (2020), producida por la cadena pública noruega, también despertó mi interés hacia esta princesa que, de algún modo, contribuyó a cambiar el curso de la historia. Marta nació en 1901 en Estocolmo cuando Suecia y Noruega todavía se encontraban unidas bajo el trono de su abuelo, Oscar II.

Pertenecía a la dinastía Bernadotte, aquella que se había creado de los herederos de un antiguo mariscal de Napoleón Bonaparte. Era, por tanto, bisnieta de Josefina Leuchtemberg, que aportó su fabuloso joyero a la nueva Familia Real. La madre de Marta era la guapísima Ingeborg de Dinamarca. En aquellos días los “lazos de sangre” entre las naciones escandinavas crearon un complejo entramado familiar difícil de desenmarañar. Una de las hermanas de Marta era Ingrid, quien por matrimonio se convertirá en reina de Bélgica y es la llorada madre de Balduino y Alberto.

En la última década del siglo XIX, Suecia se había convertido en una nación industrializada, solidaria y abanderada de los derechos sociales. Sin embargo, había voces que pedían la independencia de los territorios situados al este y que aspiraban a consolidarse como país. En 1905, el Parlamento votaba la independencia de Noruega. En ese momento, el padre de Marta llegó a ser considerado para ocupar el nuevo trono, pero rechazó la propuesta. Finalmente fue el joven Carlos de Dinamarca quien llegó a Oslo para reinar como Haakon VII y con los años, convertirse en suegro de la joven Marta. Noruega, con Haakon y la reina Maud en el trono -hermana de Jorge V de Inglaterra- se mantuvo neutral en la Primera Guerra Mundial y se transformó en un país moderno que fue de los primeros en reconocer el sufragio femenino.

Príncipes herederos
El enlace de Marta y Olaf de Dinamarca, en 1929, respondía a un enamoramiento verdadero, no solo a intereses dinásticos ©Wikimedia Commons

 Marta y el príncipe Olaf, aunque eran primos hermanos, se conocieron a comienzos de la década de los años veinte. Pero no fue hasta las Olimpiadas de Ámsterdam de 1928, en las que el joven participaba en el equipo de navegación, donde se enamoraron. Olaf no solo ganó el Oro en la especialidad de yate de seis tripulantes, sino también a su prometida: la boda se celebró en la catedral del Salvador de Oslo el 21 de marzo de 1929 y contribuyó a sellar las tensiones que aún se mantenían entre ambos países.

Miles de personas acudieron desde todos los puntos de Escandinavia para presenciar la boda real (La Voz, 21 marzo 1929). El suyo fue un enamoramiento verdadero, que no respondía solo a los intereses dinásticos. Eran deportistas, familiares y cercanos e hicieron de su residencia en el Palacio Skaugum, un hogar para sus hijas Ragnhild, Astrid y el pequeño Harald, actual soberano.

Cuando comenzó la Segunda Guerra Mundial y Hitler amenazaba con la ocupación de Noruega, el ya viudo rey Haakon se negó a la capitulación, algo a lo que sí había accedido su hermano el rey de Dinamarca, Cristian X. Los alemanes acababan de iniciar la operación Weserübung y Noruega era para los nazis un importante enclave estratégico. Para la Familia Real acababa de iniciarse una carrera de obstáculos: Marta con sus hijos logró cruzar la frontera de la neutral Suecia y huir vía Finlandia para embarcar en el buque American Legion con dirección a los Estados Unidos. El rey, el príncipe heredero y el gobierno noruego, consiguieron llegar a la costa inglesa y fijaron la sede del gabinete de resistencia en Londres.

Realeza
Marta y Olaf de Dinamarca junto a sus hijos, Ragnhild, Astrid y Harald ©Wikimedia Commons/Biblioteca Nacional de Dinamarca

Marta llegó a Nueva York en el verano de 1940. Pronto empezó a mantener una relación cercana con el entonces presidente Franklin D. Roosevelt al que conocía desde una visita institucional que había realizado junto a su esposo en 1939. Un Roosevelt ya postrado en una silla de ruedas, aunque aún seductor, no dejó pasar la oportunidad de acercarse a la princesa heredera e iniciar una relación que alguno llegó a tachar de más que amistosa y que no pareció contar con el visto bueno de la combativa Eleanor, esposa del presidente.

El Chicago Tribune fue el primero en hacerse eco de los rumores y tildar a Marta como “favorita del presidente”. Aunque Olaf viajó a Washington en diferentes Navidades para encontrase con su familia, lo cierto es que el matrimonio pudo llegar a resentirse. Desde Inglaterra, el rey y su hijo siguieron luchando por la independencia de Noruega y Marta ejerciendo su ascendencia sobre Roosevelt para que aprobase la “Ley de préstamo y arrendamiento” que vulneraba la neutralidad de Estados Unidos, principal baza con la que contaban los aliados para la victoria y que tenía como objetivo proporcionar armas a Gran Bretaña.

Aristócrata
La prensa estadounidense se hizo eco de los rumores de un posible romance con Roosevelt ©Wikimedia Commons

La princesa heredera consiguió que el gobierno americano cediese un barco de combate. Tras el bombardeo japonés de Pearl Harbour, la situación de Europa frente a Alemania iba a cambiar de rumbo.

Marta regresó a Noruega el 7 de junio de 1945 y toda la Familia real fue recibida por el pueblo con entusiasmo. Pero un cáncer terminó con la vida de la princesa heredera el 5 de abril de 1954. Nunca llegó a reinar y su esposo, Ofaf V desde su coronación en 1957, no volvió a casarse. En su recuerdo, su nieta Marta Luisa de Noruega, quien recientemente hizo públicos sus amoríos con un controvertido chamán, lleva su nombre.