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Luisa Gómez-Acebo Varona: el triste olvido de la viuda del inventor del autogiro

Pocos conocen a la mujer que acompañó en vida al ingeniero español Juan de la Cierva

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Inventor del autogiro

Juan de la Cierva y Codorníu, marido de Luisa Gómez-Acebo Varona e inventor del autogiro

© GTres

Aunque su título de condesa fue concedido por Franco a título póstumo en favor de su esposo, Juan de la Cierva y Codorníu, pocos conocen a esta distinguida mujer que durante casi dos décadas estuvo al lado del célebre inventor del autogiro, uno de los descubrimientos españoles que, con el submarino de Isaac Peral, pusieron a España en la vanguardia de los países pioneros en los avances científico-técnicos.

Su boda en 1919 fue objeto de atención de los semanarios gráficos de la época y su figura, una de las más mencionadas en los ecos de sociedad de la prensa de los años veinte. Pero desde la muerte de su esposo a finales de 1936 en accidente aéreo unos meses después de comenzar la Guerra Civil, poco se ha escrito sobre su viuda, Luisa Gómez-Acebo Varona.

Portrait De Juan De La Cierva
La boda de Gómez-Acebo con De la Cierva emparentó a dos dinastías históricas de España ©GettyImages

Sabemos que era hija del comandante de la Escolta Real, Felipe Gómez-Acebo, y sobrina de quien había sido ministro de Fomento y Hacienda en diferentes gabinetes de Alfonso XIII, José Gómez-Acebo, marqués de Cortina. Tenía tres hermanos y la suya era una familia de cierto renombre en la capital. Aunque el cénit de su popularidad social llegaría cuando se hizo público su compromiso con el entonces primogénito del influyente político conservador murciano Juan de la Cierva y Peñafiel, uno de los estadistas más carismáticos del periodo de la Restauración, fiel a la monarquía y al Rey.

Su hijo, Juan de la Cierva y Codorníu, era un joven ingeniero de caminos que acababa de presentar su proyecto de fin de carrera a un concurso de aviación militar. La aviación era aún muy embrionaria y, aunque ya había demostrado su funcionalidad en aeroplanos de reconocimiento durante la Primera Guerra Mundial, en la que España había sido neutral, iba a convertirse en un campo de experimentación para los pioneros de la aeronáutica.

La prensa entera se hizo eco del compromiso y la boda se celebró en diciembre de 1919 en la Iglesia del Asilo de Huérfanos del Sagrado Corazón con asistencia, entre otros, del Presidente del Consejo de Ministros, Antonio Maura, así como de SAR el Infante Fernando de Baviera, hijo de la Infanta Paz y ya viudo de María Teresa de Borbón, hermana del Rey. El suyo fue un enlace de postín que quedó reflejado en las revistas como La Moda Elegante y La última moda. Como no podía ser de otro modo, la novia estaba bellísima y la joven pareja inició su luna de miel con un viaje a Sevilla. 

Presentation De L'Autogyre A Villacoublay
Luisa acompañaba a menudo a De la Cierva a las exhibiciones internacionales del autogiro que su marido realizaba para dar a conocer el invento ©GettyImages

La pareja disfrutaba en el teatro, con la música clásica y el jazz, tratando de compaginar el ocio con las intervenciones en el Parlamento de Juan que, para satisfacer a su padre, se había presentado como Diputado en Cortes, aunque su carrera política fue breve.

El matrimonio se estableció en Madrid y tuvo siete hijos, aunque el pequeño, fallecía con apenas unos meses. Durante este tiempo, Juan de la Cierva y Codorníu había ido perfeccionando un prototipo: hélices que permitían sustentación a los aparatos aéreos y evitaban los efectos de la pérdida de velocidad. Acababa de inventar el autogiro, precursor del actual helicóptero. La patente es de 1920. Siguió trabajando con recursos económicos propios y con el apoyo de la Aviación Militar pero, consciente de la falta de proyección de su ingenio, se embarcó en una serie de exhibiciones internacionales del autogiro en las que, por temporadas, disfrutó de la compañía de su mujer, Luisa, quien nunca dejó de tomar parte en la vida cultural y social española.

KLM Air Crash
Luisa quedaba viuda tras el accidente de avión en el que Juan perdía la vida después de que el aparato se estrellara contra una casa instantes después de despegar del aeropuerto de Croydon ©GettyImages

Faltaban todavía unos años para las primeras fabricaciones en serie del modelo que llegaría en 1928 con el C.19. En octubre de ese año, Juan de la Cierva se encontraba entre los miembros del equipo fundador de la Escuela Superior Aerotécnica. Eran los días finales de Miguel Primo de Rivera en los que, tras el éxito de las Exposiciones de Barcelona y Sevilla, el general perdía los apoyos políticos y presentaba su dimisión al Rey. El matrimonio de la Cierva, igual que su familia, nunca simpatizó con la Dictadura pese a mostrarse fervientemente monárquicos.

Para poder seguir avanzando en su descubrimiento, la familia se trasladó a Gran Bretaña. En España, mientras tanto, se había proclamado la Segunda República. En Londres Juan de la Cierva mantuvo contactos con Alfonso XIII ya exiliado y con sus hijos y, semanas antes de que comenzase en España la Guerra Civil, fue consultado por el corresponsal de ABC en Londres, Luis Bolín, y el financiero Juan March sobre la idoneidad de un avión que iban a alquilar para “realizar un viaje de placer”.

KLM Air Crash
Varias personas intentan rescatar a las víctimas del accidente de avión en el que murió Juan de la Cierva junto al primer ministro sueco, Arvid Lindman, y a otros 15 pasajeros ©GettyImages

Finalmente, ese avión sería el Dragon Rapide que llevaría a Franco de Canarias a Melilla para comenzar el pronunciamiento que dio origen a la Guerra Civil. El matrimonio la Cierva-Gómez-Acebo, supo desde la distancia que su padre y suegro respectivo, tuvo que refugiarse en la Embajada de Noruega por miedo a la represión y que su hermano Ricardo era asesinado en Paracuellos.

Semanas después de todo aquello y dejando a su familia en Inglaterra, Juan de la Cierva y Codorníu puso sus contactos internacionales al servicio de los sublevados. Falleció en un accidente de aviación el 9 de diciembre de 1936 en el aeropuerto de Croydon -la principal base aérea de Reino Unido durante el periodo de entreguerras- al poco de despegar el avión que debía conducirle a Alemania. En 1954, Franco le concedió a título póstumo el título de conde de la Cierva.

Luisa Gómez-Acebo, ya viuda, regresó a España una vez terminada la guerra y llevó una vida discreta y alejada del foco público. Falleció en Santander el 30 de junio de 1980.