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Piedita Iturbe o el aristocrático origen de la Costa del Sol

La madre de Alfonso de Hohenlohe fue la marquesa española más fascinante del periodo de entreguerras

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Aristócrata

Piedita Iturbe, madre de Alfonso de Hohenlohe

© Wikimedia Commons

De origen mexicano y vasco, la marquesa de Belvis de las Navas fue la joven más demandada en las fiestas aristocráticas de la España de Alfonso XIII. Heredera de una enorme fortuna, contrajo matrimonio con un Príncipe de la casa Hohenlohe-Langenburg en una ceremonia a la que acudió toda la Familia Real. Su palacio de Parcent era el centro de la vida social de la época y su coto de caza en Checoslovaquia, el favorito de la realeza europea. Con la llegada de la guerra parte de este patrimonio se esfumó.

Uno de sus hijos, Alfonso, con enorme iniciativa empresarial, decidió invertir parte de lo que quedaba del legado familiar en un pueblecito de pescadores en la costa de Málaga. De su mano, Marbella se transformó en el destino favorito de una aristocracia que destilaba glamour por los cuatro costados.

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Heredera de una gran fortuna, Piedita se educó en los más selectos internados europeos ©Wikimedia Commons

María de la Piedad Iturbe y Scholtz nació en París en 1892. Su padre era el diplomático mexicano Manuel de Iturbe y del Villar, nieto de emigrantes vascos que habían hecho fortuna en territorios americanos gracias, en parte, a extensas plantaciones. Su madre, Trinidad Scholtz, malagueña, aunque de origen alemán, fue una mecenas de las artes. Los destinos políticos de su padre condicionaron la primera infancia de Piedita, hija única, que vivió entre París, Berlín y Londres, siempre en ambientes cosmopolitas.

En 1900 la familia llegó a Madrid. Se instalaron en la calle San Bernardo, en un palacio que su padre compró y convirtió en Embajada de México. Con los años este señorial edificio terminó siendo el lugar más emblemático de la vida cultural de su tiempo. El padre de Piedita, falleció en 1904 y la niña heredó una extraordinaria fortuna. Poco después, su madre contraía un segundo matrimonio con Fernando de la Cerda y Carvajal, viudo y duque de Parcent.

La niña se educó en los más selectos internados de Europa donde empezó a entablar relación con distinguidas estirpes del continente, a manejarse en diferentes lenguas y a colaborar en las obras de caridad de las que su madre era benefactora. De encantadora belleza, no había fiesta o juego floral en el que la marquesa de Belvis de las Navas no dejase su particular impronta.

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Piedad Iturbe y Maximiliano de Hohenlohe-Langenburg se casaron en presencia de los reyes Alfonso y Victoria Eugenia ©Wikimedia Commons

Parece que fue en una de sus estancias en Viena donde Piedad conoció al apuesto Maximiliano de Hohenlohe-Langenburg, descendiente de una distinguidísima familia de origen alemán, cuyos ancestros se remontan al siglo VI. El joven había estudiado Derecho, pero era, además, un potentado terrateniente cuyas propiedades incluían el castillo de Rothenhaus, en la actual República Checa. Toda la prensa española se hizo eco del enlace, que se celebró en el convento de la Encarnación y la celebración posterior en el propio Palacio de Parcent, con la presencia de los reyes Alfonso y Victoria Eugenia, la reina-madre María Cristina de Habsburgo y todas las infantas españolas. La novia, lucía con un fabuloso vestido bordado en plata y extraordinaria diadema de brillantes.

El nuevo matrimonio se estableció en Madrid, alternando las estancias con la finca de recreo en El Escorial, El Queixijal, y las vastas propiedades de los Hohenlohe en Bohemia. La pareja tuvo seis hijos que se criaron en un ambiente cortesano y selectos internados. Su primogénito varón, Alfonso, nació en 1924 y fue apadrinado por los propios reyes de España en un bautizo que se celebró en el Palacio Real de Madrid. Del Rey tomó, Alfonso de Hohenlohe -icónico fundador del Marbella Club- el nombre.

Con el inicio de la Guerra Civil la familia abandonó la capital para trasladarse, hasta la ocupación nazi, a las diferentes residencias que tenían en la hoy República Checa. Durante este tiempo, el príncipe Alfonso estudió ingeniería agrícola en la Universidad de California. Además, en 1937 con el inicio de la reforma agraria que se acometió en el México de Lázaro Cárdenas y del Partido de la Revolución Mexicana, los Iturbe perdieron propiedades y su economía menguó.

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El nuevo matrimonio posan junto a los miembros de la Familia Real española que asistieron al enlace ©Custom

La relación de los Hohenlohe-Iturbe con Marbella viene de los años posteriores a la Segunda Guerra Mundial. Muchas de las grandes fortunas europeas habían escapado de la contienda refugiándose en Portugal o Suiza. A través de Ricardo Soriano -marqués de Ivanrey y primo de Piedad- Maximiliano y luego su hijo Alfonso, que entonces vivía en América, empezaron a comprar terrenos cerca de San Pedro de Alcántara, en un pequeño pueblecito de la costa de Málaga, lugar de trasiego de muchos franceses que iban y venían al Protectorado de Marruecos.

En 1947, Maximiliano de Hohenlohe, llegó en Rolls-Royce y adquirió una villa llamada Santa Margarita con la finca que la rodeaba. Dividió la parcela y las vendió a los Bismarck, Rothschild y Thyssen. De ahí, a convertir en 1954 una parte de esos terrenos en el Marbella Club, solo faltaba la enorme visión de Alfonso de Hohenlohe, hijo de Pilar Iturbe, quien no dudó en movilizar a sus amistades para convertir la particular apuesta de su hijo, en el destino favorito de la realeza europea. En pocos años, Marbella completaba el regio veraneo de la costa cántabra y Biarritz. El nuevo paraíso para los príncipes alemanes, los Grimaldi, Onassis y las estrellas de Hollywood.

Prince Alfonso
Alfonso de Hohenlohe, hijo de Piedita Iturbe ©GettyImages

La propia Piedad Iturbe se trasladó a vivir Marbella. Viuda desde la muerte de Maximiliano en 1968, aportó una forma diferente de diversión a las reuniones de esa “alta aristocracia” que hizo de Marbella la nueva Costa Azul. Además de Alfonso, el resto de los hijos de Piedad Iturbe emparentaron con importantes familias españolas. Desde los Gamazo, Beltrán y Caralt –descendientes de los Güell-, los Alba, a los Medina y Fernández de Córdoba. Piedad Iturbe falleció en Marbella el 26 de noviembre de 1990 a los noventa y ocho años. Está enterrada en el cementerio de San Bernabé. Entre sus descendientes se encuentra la actual duquesa de Medinacelli, la dinastía más importante de España. Piedad Iturbe escribió unas curiosas memorias, Érase una vez…