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María Walewska: la condesa que enamoró a Napoleón por una Polonia libre

Fue amante del emperador y tuvieron un hijo varón

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Condesa

Aunque en un primer momento el acercamiento con Napoleón respondía a intereses políticos, María Walewska se acabaría enamorando de él

© GettyImages

Su melodrama fue llevado al cine con Greta Garbo y Charles Boyer en los papeles de condesa Walewska y Napoleón. Fue de las pocas mujeres que amó con verdadera pasión al Emperador. Aunque inicialmente su romance solo respondía a intereses políticos para liberar los territorios polacos de la opresión a la que los tenían sometidos rusos y prusianos, su pasión trascendió fronteras. La misma Josefina sufrió los celos de este enamoramiento y vio con dolor cómo la bella polaca traía al mundo el hijo que ella no había podido darle. María Luisa de Austria puso como condición para su matrimonio con el Emperador que abandonase a María Walewska. Pero ella jamás dejó de quererle y le llegó a visitar en el solitario exilio de Elba.

Amante de Napoleón
La madre de María organizó, tras enviudar, un matrimonio de conveniencia para su bella hija con Anastazy Colona Walewsky, de 50 años e inmensamente rico ©CordonPress

María nació en 1786 en Lowick, a pocos kilómetros de Varsovia. Era la hija del conde Mateus Leczynsky, un nacionalista polaco, y de la aristócrata Eva Zaborowsy. Por aquellos días la Polonia libre había dejado de existir después de la abdicación del rey electo Stanislaw Poniatowski. El territorio iba progresivamente perdiendo su independencia por las presiones de los rusos, prusianos y austriacos. La Revolución Francesa cambió las fronteras de Europa y las ansias imperialistas de un Bonaparte proclamado Emperador, cuyas conquistas deslumbraban en el mundo, amenazaban, todavía más, los derechos como nación de los polacos.

La joven María recibió una educación católica propia de su condición y recibió instrucción musical de Nicolás Chopin, exiliado francés y padre del gran compositor del XIX, Federico Chopín. Pero el infortunio les golpeó con la muerte de su padre en 1894, luchando contra los rusos, y la pérdida de las rentas que recibían por sus tierras. La madre, angustiada y al cargo de los siete hermanos, buscó una solución en un matrimonio de interés.

María era rubia, espigada y de expresivos ojos azules. Un buen reclamo para un potentado caprichoso que anhelase sus encantos. El elegido no fue otro que Anastazy Colona Walewsky, dos veces viudo, de casi cincuenta años e inmensamente rico. Ella se resignó y lo aceptó por esposo sabiendo que esta boda aliviaría las deudas de una familia de postín que apenas era capaz de reparar el deplorable estado de su palacio. La boda se celebró en 1804.

Portrait of Maria Countess Walewska (1786-1817). Artist: Isabey, Jean-Baptiste (1767-1855)
María quedó en cinta de Napoelón en dos ocasiones, pero su primer embarazo no llegó a término ©GettyImages

La pareja se movía en los salones de la aristocracia, pero los encantos de María Walewska eran tales que muchos nobles polacos empezaron a ver en ella un anzuelo al servicio de sus intereses nacionalistas. En diciembre de 1806 el Ejercito Imperial francés hacía su entrada triunfal en Varsovia para seguir con su marcha a Rusia. Al frente, el mismísimo Napoleón Bonaparte. Dicen que se fijó en ella nada más verla: en una recepción que se ofreció al Emperador en esa nochevieja, el genio francés cayó rendido ante su seducción.

Era el momento perfecto para hacer las peticiones patriotas de una Polonia libre. María tuvo ciertos reparos en convertirse en su amante. Cierto que su matrimonio estaba roto y que no había miramientos por parte del esposo, pero a la condesa le costó asumir el papel político que le había designado el destino. Primero se resistió a las insinuaciones amatorias, pero su ambición pudo más que su recato. En unas semanas se convirtieron en amantes y en 1807 se proclamaba el “Gran Ducado de Varsovia”, una estructura política que reconocía los derechos de los territorios polacos dentro del marco europeo.

Portrait of Maria Countess Walewska (1786-1817). Artist: Lefévre, Robert (1756-1830)
María siguió amando a Napoleón toda su vida y fue a visitarlo cuando fue desterrado al exilio ©GettyImages

Napoleón estaba embelesado con la fuerza que irradiaba la muchacha. Los rumores del idílico romance llegaron a París, donde Josefina moría de celos y amenazaba con presentarse en tierras del Vístula. Pero fue María Walewska quien viajó a París para instalarse en un bonito caserón en el centro de la capital: estaba embarazada de Napoleón. El hijo se malogró, pero hubo una segunda gestación que terminó con el nacimiento de un varón. Se llamó Alejandro y recibió el tratamiento de conde Walewski. Napoleón estaba exultante y Josefina al borde de la histeria. Los rumores sobre su supuesta esterilidad quedaban desmentidos.

Pero el Emperador quería descendencia legítima. No un bastardo. Por ello comenzó a orquestar su divorcio de Josefina –a quien debía casi todo-y a maniobrar un nuevo matrimonio con una dinastía de abolengo. La única a la que no había podido batir. En 1810 se casaba con María Luisa de Austria. La novia puso como exigencia que Napoleón abandonase a la polaca.

Hijo bastardo de Napoleón
Alejandro, el hijo que Napoleón tuvo con María Walewska, fue un reputado diplomático conocido como el Conde Walewski ©CordonPress

María Valewska se estableció en Nápoles y luego volvió a Varsovia. Ahí supo que su marido había fallecido y que el Emperador había sido derrotado en Leipzig. No dudó en visitarlo en su primer exilio cuando todos le habían dado la espalda. Poco tiempo después, María contrajo un segundo matrimonio con el conde Philippe Antoine d´Ornaro. Con él también tuvo un hijo. Ella falleció en París en 1817, pocos días después de este alumbramiento.

El “Gran Ducado de Varsovia” despareció en 1814 como consecuencia del nuevo orden europeo establecido en el Congreso de Viena. Aquello en lo que María Walewska había puesto toda su pasión, llegaba a su fin. Alejandro Walewski, el hijo fruto de su apasionado romance con Napoleón, desempeñará una importante carrera diplomática al servicio de Francia.