1. home
  2. /Divulgación

Amelia de Beauharnais: Una nieta de Josefina en el trono de Brasil

Casada con Pedro I, su matrimonio respondió a razones de estado

4 Minutos de lectura
reinas

Ameliafue emperatriz de Brasil como la segunda esposa de Pedro I

© CordonPress

Se convirtió en la segunda Emperatriz de Brasil y llevó a tierras americanas el glamour, la elegancia y las joyas que había heredado de su abuela Josefina, primera esposa de Napoleón. Sofisticada y culta vivió en primera persona los conflictos por la sucesión en lo que había sido el Imperio Portugués y terminó sus días de nuevo en Europa, incapaz de superar la muerte de su única hija, también llamada Amelia, en la que muchos habían visto a la candidata perfecta para desposar al Archiduque Maximiliano de Habsburgo. Su vida estuvo marcada por los conflictos políticos que, en aquellos días de revoluciones liberales, amenazaron la dinastía de los Braganza.

Amelia de Beauharnais
Duquesa de Leuchtenberg, era la nieta de Josefina de Beauharnais, emperatriz de Francia ©Wikimedia Commons

Amelia de Leuchtenberg nació en Milán en 1812. Su padre, Eugenio de Beauharnais, era el vástago que Josefina había tenido de un matrimonio anterior a su unión con el Emperador Napoleón. Su madre era la princesa Augusta de Baviera, hija a su vez de Maximiliano, uno de los soberanos más carismáticos de la dinastía Wittelsbach. Los primeros años estuvieron condicionados por el destino de la familia en el Imperio Francés y en plena designación de Eugenio como Virrey de Italia, Príncipe de Venecia y Gran Duque de Frankfort, honores otorgados ante su imposible designación como heredero legítimo de Bonaparte.

Sin embargo, en esos días Europa vivía ya los estertores del Imperio en un tiempo de guerras que terminaron con la derrota final de Waterloo. Josefina moría en 1814 y Napoleón terminaba en el exilio de Santa Elena. Los Leuchtenberg, se trasladaron entonces a Munich donde Amelia se educó en el ambiente ilustrado que había caracterizado la corte de su abuelo. La joven era espigada, de pelo claro y porte elegante y aprendió a desenvolverse con soltura en el mundo de intrigas que rodeaban su futuro matrimonial. Su hermana mayor –de nombre Josefina en honor a su abuela- llegó a convertirse en Reina de Suecia y Noruega y ella creció entre los relatos de poder de su familia y la decadencia que la debacle de Napoleón les había causado. Por eso, sabía desde niña que su boda respondería exclusivamente a los intereses políticos del momento.

Matrimonio de Pedro I y Amelia Beauharnais
Se casó por poderes con Pedro I de Brasil y IV de Portugal en 1929 en Múnich y el enlace religioso se celebró en octubre en Río de Janeiro ©Wikimedia Commons

Brasil necesitaba mejorar la imagen que, desde su independencia en 1822, había dado en Europa. La familia de Amelia quería recuperar la grandeza del pasado. Pedro I de Brasil se había quedado viudo de su primera esposa, María Leopoldina de Habsburgo en 1826. Por eso, y aunque la opinión que se tenía en Baviera del carácter violento y arrogante del Braganza era negativa, parecía el momento idóneo para que otra europea volviese a ocupar el trono de Brasil: la boda por poderes entre Amelia y Pedro se celebró en el verano de 1829 en Munich ante la negativa de las cortes británicas y austriacas que veían en el enlace un peligro para los intereses de la Santa Alianza.

Pero la recién casada partió a las Américas desde el puerto de Plymouth y después de tres semanas de travesía, llegó al puerto de Río. Junto a ella, en todo momento, su hermano Augusto, figura clave en los acuerdos prenupciales. Diario Fluminense, el más importante del país, anunció a bombo y platillo, la ceremonia religiosa que se celebró ese mismo 17 de octubre.

Amelia de Beauharnais y su única hija, Amelia.
El matrimonio tuvo una única hija, María Amelia, que falleció con 21 años, poco antes de su matrimonio ©Wikimedia Commons

Pese a los amoríos que había que había protagonizado Pedro I en el pasado y sus escándalos con Domitila de Castro, ahora parecía dispuesto a mantenerse fiel a su esposa, de quien le atrajo sus buenas proporciones y refinamiento. Se establecieron en el Palacio de San Cristóbal, aunque la crisis política que comenzaba a gestarse en Portugal tras el fallecimiento de Juan VI de Braganza les llevó a abdicar la corona de Brasil y regresar a Europa en 1831. Debían tomar las riendas de la sucesión a favor de María de la Gloria, primogénita de don Pedro y legítima heredera de Portugal. Amelia se estableció en Francia mientras que su marido organizaba la resistencia desde las Azores. En París nació la única hija de la pareja, la princesa Amalia que se convirtió en el motivo de los desvelos de su progenitora.

María Amelia de Brasil y sus padres
Viuda e incapaz de superar el fallecimiento precoz de su hija, Amelia falleció con 60 años en Lisboa ©Wikimedia Commons

Con la victoria en Portugal, la familia pudo reunirse y fijar su residencia oficial en el Palacio de Queluz, próximo a Lisboa. Pero la felicidad les durará poco. A escasas semanas de su llegada, Pedro I fallecía de tuberculosis. Amelia, viuda, con escaso apego al país y una posición cuestionada en la corte lusitana, comenzó a alternar estancias entre el Palacio de Alvor-Pombal y la isla de Fuchal, con las obras de caridad y las negociaciones para la boda de su hija con el Archiduque Maximiliano de Habsburgo, hermano del Emperador de Austria Francisco José y llamado a convertirse un día en Emperador de México. Pero ese día nunca llego: la joven princesa fallecía a consecuencia de la escarlatica (¿escarlatina?) cuando aún no había cumplido los veinte años. Su madre no lo superó.

María Amelia Beauharnais, segunda Emperatriz de Brasil, viuda de Pedro I, fallecía en Lisboa el 26 de enero de 1873 a causa de una hidropesía. Sus restos fueron enterrados en el Panteón de Reyes y en 1982 trasladados a Brasil a la Cripta Imperial del Monumento a la Independencia de Sao Paulo.

tags: