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¿Puede protegerme mi mascarilla si el resto del mundo no la lleva?

Este accesorio, que llegó a nuestras vidas en mayo de 2020 y que el 20 de abril dejó de ser obligatorio, ha demostrado ser uno de los mejores escudos contra el virus

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Hay varios tipos: FPP1, FPP2 y FPP3

Epidemiólogos y científicos piden que se siga protegiendo a la población más vulnerable

© GettyImages

Ahora que en España el uso de la mascarilla ha dejado de ser obligatorio tanto en exteriores como en interiores, salvo en contadas ocasiones, son muchos los que aún, por miedo o por desinformación se resisten a quitársela. Con el virus aún circulando por nuestro país, aunque con un impacto mucho menor debido a la protección generada por las vacunas, hay quienes tiran de prudencia y prefieren alargar el uso de la mascarilla hasta que esta pandemia pase a convertirse en un mal sueño. Sin embargo hay una pregunta que se repite constantemente entre ellos… ¿Puede protegerme mi mascarilla si el resto del mundo no la lleva?

Hay varios tipos: FPP1, FPP2 y FPP3
Las mascarillas ya no son obligatorias , salvo en algunas excepciones, ni en interiores ni en exteriores ©GettyImages

Según los expertos, la mascarilla protege más cuando todas las personas que te rodean la llevan puesta, pero incluso si no es así, el tapabocas aún continúa teniendo beneficios. El que ya se ha convertido en uno de los mejores escudos contra el virus es capaz de bloquear las partículas virales y por lo tanto la propagación de virus, de ahí que cuanta más gente tenga la mascarilla puesta, menos partículas estarán flotando por el ambiente. Aun así, quien la lleve puesta estará más protegida que quien no la lleve.

El nivel de protección dependerá también de otros factores como el tipo de mascarilla que se use, el tiempo que estemos cerca de una persona contagiada con el virus y si es en exterior, en interior o en un sitio con buena ventilación o con filtros de aire HEPA.

Mujer con una mascarilla durante el confinamiento
Hay muchas pruebas que demuestran que las mascarillas protegen a quienes las llevan puestas, incluso cuando las personas a su alrededor no las usan ©GettyImages

Lo que parece estar muy claro es que el también llamado cubrebocas ha demostrado su eficacia y que en los lugares donde su uso era obligatorio había menos tasas de hospitalización que en las áreas en las que no se exigía su uso.

A pesar de su retirada, para algunos demasiado precipitada, en lo que coinciden todos los epidemiólogos y científicos es que se siga protegiendo a la población más vulnerable como son las personas de más de 65 años, inmunodeprimidos, pacientes oncológicos o con problemas respiratorios, entre otros.