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¿Sabías que hay una pequeña destilería en España que puso en jaque a la bebida más famosa de todos los tiempos?

En 1880, Bautista Aparici, Ricardo Sanz y Enrique Ortiz montaron una pequeña destilería donde fabricaban Kola-Coca

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Bebida

Para poder vender Coca-Cola en España tuvieron que comprar la patente de la bebida que ya existía

© GettyImages

Antes de que el farmacéutico John Stith Pemberton crease, en 1886, la enigmática fórmula de la bebida más famosa de todos los tiempos… España se adelantó con algo parecido: la Kola-Coca. Un producto que da pie a una curiosa historia protagonizada por un pueblo de Valencia: Aielo de Malferit, allí donde se inventó dos veces este refresco.

Tanto en aquella época como ahora, Aielo de Malferit (Valencia) era famosa por su producción de vides americanas y licores. Fueron precisamente estas últimas bebidas alcohólicas las que, en 1880, sirvieron de inspiración para tres amigos. Bautista Aparici, Ricardo Sanz y Enrique Ortiz crearon una pequeña fábrica para producir destilados, jarabes, horchatas…

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Coca-Cola compró la patente, según cuentan, por una cantidad de entre 30.000 y 50.000 pesetas ©GettyImages

Proveedor de la Casa Real

No les fue mal puesto que terminaron convirtiéndose en proveedores de la Casa Real: María Cristina de Austria, reina regente de España en aquel momento, les concedió este título. Entre sus productos figuraba la Kola-Coca, que estaba compuesta por nuez de Kola, hojas de coca de Perú y agua fresca.

Mientras tanto, en Atlanta (Estados Unidos) John Stith Pemberton creó la popular Coca-Cola y cuando la compañía quiso comercializarla en España… no pudo. ¿La razón? Ya había otra bebida que tenía unos ingredientes muy parecidos y se llamaba de forma semejante. Los estadounidenses no se dieron por vencidos y compraron la patente, según cuentan, por una cantidad de entre 30.000 y 50.000 pesetas.

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La única diferencia es que la bebida española usaba agua fresca y la americana se decantó por agua de soda ©GettyImages

¿Pura coincidencia?

La llegada de Coca-Cola despertó la curiosidad de los españoles que no tardaron en darse cuenta de algo: las fechas y los ingredientes del producto americano y de la Kola-Coca (casi) coincidían. Sólo les diferenciaba que la bebida patria usaba agua fresca y la importada agua de soda. ¿Cómo podía ser?

Bautista Aparici no sólo era uno de los fundadores, también era el comercial de la destilería y recorría cualquier evento internacional para dar a conocer la Kola-Coca repartiendo botellas de la misma. Estuvo presente en un certamen de bebidas que se celebró en Philadelphia en 1885: un año antes de que Pemberton concibiese su secreta fórmula. Hay quien lo considera una coincidencia y quien cree que este tipo de situaciones tan fortuitas no existe.

En el año 1953, la Kola-Coca dejó de ser un jarabe para transformarse en el licor que hoy todavía comercializan. Es uno de los productos que ha perdurado después de que, en 1971, Juan Micó, uno de los empleados, comprase la fábrica al anterior dueño que estaba sopesando cerrarla. Bajo su mando, el de su hijo y el de su sobrina aquella pequeña destilería que plantó cara a Coca-Cola sigue funcionando.