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María Teresa de Austria: la primera Emperatriz del Imperio

La abuela de Francisco José ejerció notable influencia política sobre su esposo

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Emperatriz de Austria

Nacida en Nápoles, era nieta de Carlos III y de María Teresa de Austria, los dos monarcas más poderosos de Europa en ese momento

© Wikimedia Commons

Nieta de Carlos III, sobrina de María Antonieta y “madre de la Emperatriz María Luisa de Francia. Pocos árboles genealógicos pueden presumir de tal reconcentración de realeza. Casarse con su primo, Francisco II, quien sería proclamado primer Emperador de Austria en 1806, no hizo más que acentuar los estragos de una consanguineidad que empezaban a ser endémica en los Habsburgo.

Creció como princesa napolitana, pero las transformaciones de una Europa en permanente guerra contra la revolución llevaron a María Teresa a ocupar el trono de uno de los Imperios que más iba a padecer el rodillo bonapartista. Es hermana de María Antonia de Nápoles, la primera esposa del inefable Fernando VII.

María Teresa de las Dos Sicilias
María Teresa era la hija primogénita de Fernando IV y María Carolina de Nápoles, hermana de María Antonieta ©Wikimedia Commons

María Teresa nació en Nápoles en 1772. Era la hija primogénita de Fernando IV y de la ambiciosa María Carolina de Nápoles, hermana de la célebre María Antonieta y verdadera gobernante de su reino. Por las venas de María Teresa corría el pedigree de los Borbones y los Habsburgo al ser nieta de dos de los soberanos ilustrados más destacados de su tiempo: Carlos III de España y María Teresa de Austria, de quien heredó el nombre.

La niña se crió en el ambiente reformista de su Corte, entre los fabulosos jardines del Palacio Real y en la compañía de su numerosa familia, si bien las viruelas hicieron estragos entre los vástagos reales: siete de sus dieciocho hermanos fallecían a causa de la enfermedad. Pero su madre tenía claro que su progenie estaba destinada a cimentar las alianzas políticas de la estirpe.

En 1789 el impacto de la Revolución Francesa empezaba a cambiar las estructuras del Antiguo Régimen y la sombra de la guillotina teñía de rojo la antaño vida placentera de las dinastías reinantes. En ese contexto, en el verano de 1790, la joven María Teresa se casaba en Viena con su primo Francisco II, Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico y que acababa de enviudar de su primera esposa, Isabel de Württemberg, con la que no había tenido descendencia. Su misión, parecía clara.

Emperatriz María Teresa de Nápoles y Sicilia
Casada con su primo Francisco, archiduque de Austria, con quien tuvo doce hijos ©Wikimedia commons

María Teresa era celosa, apasionada y había heredado el carácter autoritario de su madre. Pronto quedó claro que era ella quien iba a tomar las riendas de la política frente a su apocado esposo. Pero, en aquellos días, las guerras revolucionarias y el expansionismo del invencible Bonaparte no hacía más que acentuar la debilidad política de la compleja corona imperial. María Teresa mostró siempre actitudes conservadoras y antifrancesas y animó a su marido a mantener las ofensivas contra un Napoleón que acababa de proclamarse Emperador en París.

En su diario, Carlota de Holstein-Gottorp -entonces Reina de Suecia- cuenta que María Teresa, de cabello rubio y penetrantes ojos claros, ejercía una notable influencia sobre Francisco II, al que jamás dejaba solo y a quien no permitía participar en la vida social ni conocer a otras mujeres. El matrimonio tuvo doce hijos, pero gozaron de poca salud y diferentes discapacidades, provocadas, en parte, por los fuertes lazos de sangre de sus padres: el heredero Fernando I, padecía epilepsia e hidrocefalia y el Archiduque Francisco Carlos de Austria, padre del célebre Francisco José (casado con Sissi) y del Emperador Maximiliano de México, eran unos excéntricos.

María Teresa de Austria
María Teresa murió a los 34 años en 1807 a causa de complicaciones de un parto prematuro ©Wikimedia Commons

En 1806, con la creación de la “Confederación del Rin” y tras la derrota ruso-austriaca en Austerlitz frente a Napoleón, se disolvía el Sacro Imperio Romano Germánico: la unidad de la corona imperial había dejado de existir y Francisco II pasaba a convertirse, solo, en Emperador de Austria. Con él, en el trono de Hungría, Bohemia y Dalmacia -además de las provincias de Lombardía y Venecia- su esposa María Teresa.

Pero meses después y por complicaciones tras un parto prematuro, fallecía quien acababa de ser proclamada primera Emperatriz de Austria. Era el 13 de abril de 1807 y tenía 34 años. Un año después, su marido contraía un tercer matrimonio con María Luisa de Austria-Este.

Afortunadamente María Teresa no vivió para ver cómo circunstancias diplomáticas había llevado a fraguar la boda de su primogénita, María Luisa, con Napoleón Bonaparte en 1810, el enemigo al que siempre había querido batir.

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