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Soraya: la Princesa de los ‘ojos tristes’ que fue repudiada por el Sha

Tras su divorcio se conviritió en el personaje más codiciado de la prensa

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Soraya - Kaiserin von Persien, Iran

Soraya Esfandiary fue la segunda esposa de Mohammad Reza Pahleví, último Sah o emperador de Irán

© GettyImages

Pocas mujeres han hecho correr tantos ríos de tinta como la guapísima Soraya Esfandiary: los ojos verdes más bonitos de la historia. En 1951 protagonizó una boda de cuento de hadas con el mismísimo Mohamed Reza Pahlevi, “Rey de Reyes”, pero el heredero al trono persa nunca llegó. Repudiada por su infertilidad, se refugió en Italia tratando de abrirse camino en el mundo del celuloide y en los brazos de apuestos galanes. Marbella se convirtió en su residencia estival en los días en los que la “Revolución de los Ayatolás” daba paso a una república islámica en Irán.

Soraya - Kaiserin von Persien, Iran
Tenia tan solo 19 años cuando se casó con el mismísimo Mohamed Reza Pahlevi, “Rey de Reyes”, aunque pero el heredero al trono persa nunca llegó ©GettyImages

Soraya Esfandiary nació en 1932 en la ciudad persa de Isfahan. Hija de diplomático y de madre francesa, apenas había cumplido los diez años cuando el Sha, accedió al trono y el país se vio fuertemente influenciado por la presencia británica y soviética. Terminada la Segunda Guerra Mundial, su padre fue nombrado Embajador en Alemania Occidental y ella se trasladó con su familia a Europa.

Comenzaba un periodo de Guerra Fría en el que la intervención rusa se hacía cada día más patente en la antigua Persia que buscaba desesperadamente un heredero varón. En 1949 se producía el divorcio del soberano de su primera esposa, Fawzia –hermana de Faruk de Egipto y apodada “la Venus de Asia” por su proverbial belleza- y una joven, y también deslumbrante, Soraya aparecía en Teherán para tratar de conseguir perpetuar la dinastía. El enlace se celebró en el Palacio Golestán de acuerdo con el rito musulmán. Soraya lució un increíble vestido de Christian Dior ribeteado en plumas blancas que llenó las páginas de todas las revistas de sociedad. Tenía 19 años. Dos sacerdotes musulmanes situaron un espejo y un candelabro ante la nueva pareja después de que el Sha colocase la sortija en el dedo de su prometida. El pastel de boda, de cinco pies de alto era “una réplica exacta al servido en la boda de la princesa Isabel de Inglaterra” leemos en el ABC (13 febrero 1951). Cuentan que Stalin, ansiosos por incrementar su presencia estratégica en la zona, regaló a la novia un inasequible abrigo de visón.

Wedding Of Mohammad Reza Shah Pahlavi With Soraya Esfandiary-Bakhtiari In 1951
El matrimonio se divorció en 1958 ante la infertilidad de Soraya ©GettyImages

En un Irán que trataba de abrirse camino en la nueva coyuntura política derivada de las tensiones en Oriente Medio, la celebración de elecciones había dado el gobierno a una coalición presidida por Mosaddeq y cuya prioridad pasaba por la nacionalización del petróleo. Los disturbios no tardaron en llegar y el Sha y la Familia Real tuvo que exiliarse temporalmente ante la amenaza de una toma de poder comunista. La administración Eisenhower y el primer ministro británico, W. Churchill no podían consentirlo: los Estados Unidos querían erigirse como protectores del mundo libre y orquestaron un golpe de estado en el que la CIA, con apoyo de agentes del M16, consiguió derrocar al gobierno en aras de una dictadura monárquica. Era el mes de agosto de 1953 y aquello se conoció como “Operación Ajax”. Fue entonces cuando Soraya y el Sha regresaron triunfalmente a un Irán que los vitoreaban y aplaudía ante multitudes entusiastas. Se prohibió la disidencia política republicana –la oposición nacionalista del Frente Nacional y el partido comunista Tudeh- y comenzaron las políticas de occidentalización en el país. Fueron los años más gloriosos de la pareja, pero el heredero nunca llegó.

Soraya Esfandiary
La princesa Soraya de Irán, que era muy asidua a veranear en Marbella, murió en su apartamento en París, con 69 años ©GTres

En 1958 se anunció el divorcio. Nunca más se vieron. Soraya, triste y repudiada, se refugió en la Roma de la Dolce Vita donde inició una fallida carrera como actriz. Protagonizó títulos como I tre volti, de Franco Indovina, con quien llegó a comprometerse, pero todos fueron un fracaso en taquilla. Mientras, su exmarido se casaba por tercera vez, ahora con la elegantísima Farah Diba que si le daría descendencia y con quien se proclamaría Emperador.