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Josefina de Suecia: ¿una ‘nieta’ de Napoleón en el trono?

Algunos vieron en ella la posibilidad de continuar la dinastía ante la incapacidad de su abuela, Emperatriz de Francia, de dar un heredero de sangre a Napoleón

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Reina de Suecia

Josefina jamás abandonó su fe católica y soportó con resignación las frecuentes infidelidades de su esposo

© GettyImages

Nació cuando su abuela era Emperatriz de Francia. De ella heredó el nombre, los rasgos y la afición a la jardinería. Criada en la corte de Baviera y alejada de los avatares que por entonces atravesaba el Imperio, pocos pensaban que esta joven pudiese convertirse un día en Reina de Suecia. Muchas de las joyas que aportó como dote son las que hoy lucen las princesas de Suecia y Noruega: entre ellas el espectacular aderezo de los Camafeos. Jamás abandonó su fe católica y soportó con resignación las frecuentes infidelidades de su esposo.

Josefina de Leuchtemberg nació en Milán en 1807. Hija de Eugenio de Beauharnais, algunos vieron en ella la posibilidad de continuar la dinastía ante la incapacidad de su abuela, de dar un heredero de sangre a Napoleón. Eugenio, hijo del primer matrimonio de la antillana, se había criado a la sombra de Bonaparte en los campos de batalla y crecido como hijastro del Emperador.

Pero su carácter era diferente: equilibrado y poco ambicioso, había contraído matrimonio con Augusta de Baviera, hija del popular Maximiliano I, en una nueva estrategia política bonapartista. Nada más venir al mundo, la niña recibió por orden del corso, los títulos de Princesa de Bolonia y Duquesa de Galliera. Josefina se educó en la corte de Baviera en esos días en los que las guerras en Europa hacían temblar tronos y dinastías.

Reyes de Suecia
Su nombre empezó a sonar como firme candidata a contraer matrimonio con el heredero el trono sueco, el Príncipe Oscar Bernadotte ©GettyImages

Era delicada, esbelta, aficionada a las artes y profundamente católica. Cuando apenas tenía dieciséis años, su nombre empezó a sonar como firme candidata a contraer matrimonio con el heredero el trono sueco, el príncipe Oscar Bernadotte. ¿Cómo era esto posible?, ¿cuáles podrían ser los motivos del interés cuando Suecia había formado parte de la alianza que había derrotado a Napoleón en Waterloo?

El Rey Carlos XIV de Suecia –más conocido como el antiguo mariscal Bernadotte- buscaba para su hijo Oscar una princesa europea que diese abolengo a una dinastía de origen burgués y plebeyo. Los Baviera estaban directamente emparentados con los Habsburgo, una de las casas reinantes de mayor rango en la historia de las monarquías. Además, su rama, descendía directamente de los Vasa, la original estirpe reinante en Suecia de 1523 a 1654. De este modo, los advenedizos Bernadotte conseguiría legitimar el trono: la joven Josefina parecía convertirse en la candidata perfecta.

Josefina y Oscar se casaron por poderes en abril de 1823. Ella llegó a Estocolmo unos meses después y se instalaron en el Palacio de Stadsholmen aunque periódicamente visitaban Oslo. Josefina mantuvo una estrecha relación con su suegra, la Reina Desirée –Clary- aunque al contrario que ésta, si fue capaz de adaptarse a los fríos y costumbres de su país de adopción. Aprendió el idioma y comenzó a ser apreciada por suecos y noruegos. Era una princesa heredera querida que, además, consiguió alumbrar cuatro robustos príncipes reales.

Reina de Suecia
Durante su reinado, Josefina ejerció una influencia principal en temas relacionados con la caridad y la reforma penitenciaria ©GettyImages

En enero de 1844, fallecía Bernadotte. Oscar y Josefina accedían al trono. Su reinado fue un periodo de paz y crecimiento económico para el país, durante el cual Josefina ejerció una influencia principal en temas relacionados con la caridad y la reforma penitenciaria. Ambos querían hacer de Suecia un estado de derecho. Además, pese al luteranismo oficial, ella jamás abandonó su fe católica.

Oscar I falleció en 1859 y Josefina, pasó a convertirse en Reina madre. Subió al trono su hijo Carlos XV, aunque el fallecimiento prematuro de éste, dejando tan solo una hija casada ya con el Rey de Dinamarca (Federico VIII), hizo que el segundo hijo varón de Josefina, reinase como Oscar II.

Josefina falleció en Estocolmo en 1876. Estaba a punto de cumplir setenta años. Dejó un grato recuerdo entre los suecos además de una impresionante colección de joyas que la actual Familia Real saca a relucir en bodas y recepciones de gala además de la fastuosa ceremonia de entrega del Premio Nobel.