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Reina Draga de Serbia: el trágico destino de un regio amor

Fue asesinada junto a su marido, con su marido, Alejandro I, en el Palacio Real de Belgrado

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Reina Draga de Serbia

Nació en la ciudad de Gornji Milanovac (Serbia) en 1867 y era hija de un antiguo funcionario

© CordonPress

Nunca una Reina ha sido tan odiada por su pueblo como Draga Maschin. Tachada de pérfida, ambiciosa y estéril consiguió engatusar al joven Alejandro I de Serbia que cayó rendido ante su proverbial belleza. Viuda sin fortuna, había entrado al servicio de la reina Natalia quien vio, escandalizada, como su hijo y heredero se enamoraba de su dama de compañía. Nadie la aceptó y el anuncio de su “falso embarazo” no hizo más que caldear los ánimos contra la regia pareja. Los serbios no soportaron sus imposturas hasta que una sublevación militar terminó con la vida de los monarcas brutalmente asesinados en su dormitorio del Palacio Real. Era el final de la dinastía Obrenovic.

La reina Draga de Serbia
La dificultad para quedarse embarazada la llevó a fingir varios embarazos desmentidos por los facultativos ©CordonPress

Draga Lunievitz nació en la ciudad de Gornji Milanovac (Serbia) en 1867. Hija de un antiguo funcionario, por sus venas no corría ni una gota de sangre real. Eran días de muchas tensiones territoriales en los Balcanes hasta que, en 1884, el Imperio Otomano terminaba confiriendo la completa independencia al nuevo Reino de Serbia con Milan IV y la reina Natalia como soberanos. Draga se educó conforme a las costumbres de una señorita acomodada de su tiempo y recibió formación en idiomas. Cuando era bastante joven escribió cuentos y novelas cortas para niños, aunque pronto dijo adiós a sus aficiones literarias para contraer un primer matrimonio con un apuesto ingeniero civil de ascendencia checa, Svetozar Maschin. Ella era muy bella, llamaba la atención en todos los salones de la capital, pero los excesos alcohólicos de su marido no le proporcionaban la vida hogareña con la que había soñado. No tuvieron hijos y a los tres años de su boda, se quedó viuda, al parecer a causa de un delirium tremens. Sola y con escasos recursos, causó lástima a la entonces soberana quien decidió incorporarla a su cuerpo de damas. Era el comienzo del ascenso social de la seductora Draga Maschin.

Serbia era uno de los países más inestables de Europa; a caballo entre la proximidad del Imperio Austro-Húngaro y la ambición proteccionista de los rusos en su idea de creación de una gran nación eslava, no conseguía salir de la situación de pobreza y escaso desarrollo económico en la que vivía. Los entonces soberanos tampoco contribuían a apaciguar la inestabilidad del territorio, enfrascados como estaban, en unas disputas maritales que eran la comidilla de Europa. Su hijo y heredero, el apocado Alejandro apenas encontraba un referente en un padre disoluto y una Reina que, hastiada de continuas infidelidades, decidía instalarse en Biarritz. Fue ahí, en una de las visitas a su madre, donde Alejandro empezó a sentirse fascinado por la belleza deslumbrante de una de las damas de Natalia: era Draga Maschin. Al principio parecían simples galanteos de un joven con limitadas capacidades sociales, pero ella –dicen- se dejaba querer. En 1889 la abdicación de su padre, Milan IV, lo convertía en Rey como Alejandro I.

King Alexander I of Serbia and Queen Draga
Draga y el rey Alejandro I vivieron un romance apasionado, pero nunca estuvo respaldado por su entorno ©GettyImages

Fue un noviazgo secreto, casi oculto. Ella era ocho años mayor que él, ya viuda y –además- se dudada de su posible fertilidad. Sus padres, pese a sus diferencias, se opusieron radicalmente a aquella relación escandalosa: aquello no podía ser. Natalia destituyó inmediatamente a Draga de su puesto y ella, se marchó a Belgrado. Allí, en la capital de su reino, vivieron un amor apasionado que nunca contó con el respaldo de la clase política, del cuerpo de generales y menos, de un pueblo profundamente tradicional que veía en la pareja de su joven Rey a una advenediza ansiosa de poder. Pero su hermosura –como leemos en la Prensa de la época- “engendró la pasión fatal que llamó a Alejandro a la perdición” (Caras y Caretas, 6 marzo 1902). El 5 de agosto de 1900, Draga y Alejandro se casaban en la catedral ortodoxa de San Miguel. Pero el suyo sería un destino quebrado por la tragedia que ensangrentó la capital de Serbia.

Los hijos no llegaban y ella fingió varios embarazos desmentidos por los facultativos. La dinastía peligraba ante los impulsos autoritarios de Alejandro y su decisión de revocar la Constitución de 1901, que el mismo había jurado. El clima de odio generado por la pareja era cada día mayor. Un grupo de militares, hastiados de los engaños de la Reina y la debilidad sentimental del monarca, orquestaron una sublevación que terminó en tragedia. Parece que únicamente querían forzar su abdicación cuando, en la madrugada del 11 de junio de 1903, un grupo de generales entró envalentonado en el dormitorio real. Alejandro I se rebeló: los Reyes terminaron asesinados. Se cuenta, incluso, que sus cuerpos fueron descuartizados y arrojados por el balcón del Palacio Real de Konak. Fatal desenlace para los últimos miembros de la dinastía Obrenovic. Tras la formación de un Gobierno Provisional, Pedro Karageorgevich era proclamado nuevo Rey de Serbia. Con él comenzaba una nueva dinastía que llevará al país hasta el inicio de la Primera Guerra Mundial.